Advierten que los niños y adolescentes consumirán hasta un 50% más de pantallas

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Frente a la exponencial expansión del coronavirus en el mundo, las medidas preventivas de emergencia. muchas naciones afectadas por la pandemia comenzaron a tomar con su habitantes.

Esta directiva obliga a los chicos a estar en casa, y a los padres a exprimir su creatividad en pos de hacerles, y hacerse, más llevadera la reclusión domiciliaria. En esto las pantallas​ pueden ser grandes aliadas, pero también las peores enemigas a la hora de restringir su uso diario. ¿Cómo combatir su utilidad cuando son, al mismo tiempo, fuente de entretenimiento y plataforma educativa?.

Las nuevas tecnologías han revolucionado el mundo del aprendizaje en los últimos años. Quienes están en contacto con niños habrán observado que los dispositivos electrónicos en muchos casos pasaron a ser sus libros. Pero su contacto con la tecnología no termina ahí: cuando llegan a casa, muchos de ellos juegan con tablets y computadoras, un gran abanico de oportunidades para que los chicos estén frente a una pantalla.

Desde una edad muy temprana, hasta la adolescencia, los chicos adoptan una conducta multipantalla, que va ganando horas de su día. (Archivo Clarín)

Desde una edad muy temprana, hasta la adolescencia, los chicos adoptan una conducta multipantalla, que va ganando horas de su día.

En ese sentido, es la propia Organización Mundial de la Salud​ (OMS) la que advierte a los padres y educadores que deben ser cautelosos con el tiempo de permanencia de los pequeños frente a una pantalla. 

Según las nuevas recomendaciones de este organismo, los niños no deberían tener acceso a ningún tipo de monitor mínimo hasta los dos años, y el tiempo máximo frente a uno de ellos no debería superar la hora entre los tres y cuatro años. La realidad, sin embargo, es otra: los estudios realizados al respecto muestran que los menores de hasta seis años pasarían unas tres horas al día frente a las pantallas (sobre todo ante la televisión) el doble de tiempo que hace veinte años.

El problema va en aumento, y dada la crisis sanitaria que vivimos y que los ha confinado a sus casas, los expertos ya prevén que solo irá para peor. Es más, los datos de un nuevo estudio arrojan resultados alarmantes: con el cierre de los colegios, el tiempo de los menores frente a las pantallas aumentará hasta en un 50%

Así lo constató la plataforma de bienestar y seguridad digital para familias Qustodio, que analizó las visitas de los menores de edad a páginas web y el tiempo dedicado a las aplicaciones móviles en Italia, desde que comenzaron su periodo de cuarentena el pasado 5 de marzo. Los resultados fueron claros: el número de ingresos y su uso se disparó hasta en un 50% en los primeros cuatro días. Al cabo de una semana, aumentó hasta un 71%.

Para jugar, para ver videos o para aprender, los dispositivos móviles son el gran recurso de estos tiempos frente al coronavirus. Pero es importante controlar su uso.

Para jugar, para ver videos o para aprender, los dispositivos móviles son el gran recurso de estos tiempos frente al coronavirus. Pero es importante controlar su uso.

Entonces, ¿cómo frenar el tiempo que pasan los niños frente a las pantallas cuando deben estar encerrados en casa sin nada que hacer? Son muchos los padres que se ven obligados a trabajar en casa y a cuidar a sus hijos al mismo tiempo, por lo que limitar el tiempo que sus hijos pasan delante de estos aparatos, y controlar lo que ven es un tanto complicado. Para solucionarlo, los expertos proponen establecer una rutina de horarios similar a la que tienen durante la temporada escolar, e intentar que se entretengan con otras actividades por la casa.

Armando Bastida, enfermero pediátrico catalán, propone mantener la mente de los más pequeños lo más ocupada posible con actividades apropiadas a su edad. En una publicación que ya se ha vuelto viral en Instagram​, el sanitario recomienda a los padres, ante todo, tener paciencia. Entre sus consejos apunta jugar con ellos y dejar que jueguen solos, además de involucrarlos, en la medida de lo posible, en las tareas del hogar. Para ello, elaboró un sencillo cuadro en el que muestra algunas ideas de lo que pueden hacer. 

En él, entre las opciones aplicables a los pequeños de estas latitudes, se pueden citar: a niños de 2 y 3 años se les puede encomendar guardar sus juguetes, acomodar los libros, volcar la ropa sucia en su canasto, ayudar a poner la mesa o buscar pañales y toallitas de higiene. Para los pequeños entre 4 y 5 años se pueden enumerar “obligaciones” como alimentar a la mascota, estirar la cama, ordenar el cuarto, regar las plantas, levantar la mesa y guardar la vajilla.

Sencillos quehaceres domésticos, una herramienta contra el uso excesivo de pantallas en tiempos de aislamiento.

Sencillos quehaceres domésticos, una herramienta contra el uso excesivo de pantallas en tiempos de aislamiento.

En el caso de la franja de 6 a 7 años ya es posible exigirles mayor responsabilidad con tareas como sacar la basura, trapear los pisos, armar una ensalada, limpiar el jardín de hojas y regarlo y doblar la ropa limpia. En el siguiente grupo, entre los 8 y los 9 ya son capaces de poner un lavarropas (y luego colgar esa ropa), limpiar los muebles, guardar un envío del súper, cocinar unos huevos o alguna galletita, sacar a pasear al perro o limpiar la mesa.

Los más grandecitos entre los 10 y los 11 pueden incluso limpiar el baño, aspirar alfombras, cortar el césped, preparar algún plato sencillo o resolver alguna costura sencilla. Los preadolescentes, en tanto, de 12 años en adelante están habilitados para cambiar lamparitas (corte de luz mediante), lavar el auto, pintar una pared, hacer alguna compra a pocas cuadras, limpiar vidrios, cocinar platos simples y cuidar a los hermanos menores. Por supuesto que siempre, todo, con la supervisión de los adultos. 

“Por ahora son 15 días. Pero nadie nos dice que dentro de 15 días no vayan a prorrogar las medidas, e incluso que cierren más comercios y sean más estrictas. Va a ser duro estar con niños en casa porque en general sabemos muy poco de cómo son y por qué hacen lo que hacen, y a muchos se nos ha olvidado lo que sentíamos y cómo aprendimos y nos desarrollamos cuando éramos peques”, arranca la historia que ya cosechó miles de lecturas.

Si se involucra a los chicos en las tareas domésticas, siempre acordes a su edad, los recursos contra el uso exagerado de pantallas son numerosos.

Si se involucra a los chicos en las tareas domésticas, siempre acordes a su edad, los recursos contra el uso exagerado de pantallas son numerosos.

“Los niños tienen la mente inquieta, no paran, necesitan aprender, explorar, tocar y jugar prácticamente todo el día, y eso a muchos adultos los desespera”, expone Bastida. “No les digáis tanto lo que NO pueden hacer. Decidles lo que  pueden hacer, porque aunque estén en casa, les va a dar “el síndrome del supermercado”: estar en un sitio sin saber qué hacer es la mejor manera de que te la líen parda (entiéndase, armen un lío bárbaro)”.

“No quiere decir que tengan que hacerlo si no lo hacían, sino que pueden empezar a hacer junto a vosotros, para luego hacerlo sin ayuda”, dice.

El tiempo que los menores de edad pasan ante una pantalla preocupa a padres y médicos porque un uso excesivo se relaciona con problemas de visión, de atención, de lenguaje y, sobre todo a mayores edades, con menos horas de sueño y peor rendimiento escolar, entre otros efectos dañinos, que también llegan al estado emocional y al comportamiento.

Aunque la situación es extraordinaria y no ofrece escapatoria, lo que debe evitarse es que esta sobreexposición de los chicos frente a las pantallas se vuelva la regla y no la excepción. 

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