ACTUALIDAD

Acoso sexual ¿cuestión de subjetividad o de realidad asociada al poder?

9 julio, 2018 Isabel Soto

El acoso sexual afecta a casi la mitad de las latinoamericanas y caribeñas, sobre todo en espacios laborales, aunque sería irreal afirmar que es un problema exclusivo de ellas.

El Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor) considera que los casos de acoso sexual se agravan porque buena parte de las víctimas no son conscientes de ello.

Esto va ligado a los roles atribuidos a cada uno de los sexos en la vida social y económica que, a su vez, afecta la situación de ellas en el mercado de trabajo.

Las mujeres casi siempre carecen de poder, están en posiciones más vulnerables e inseguras, les falta autoconfianza o fueron educadas para sufrir en silencio.

Pero las más amenazadas son las potenciales competidoras respecto de las posiciones de mando.

Impotencia, humillación, ansiedad, depresión, ira, fatiga y enfermedades físicas son varios de los perjuicios que sufren las sometidas a esa forma de discriminación ilegal, afirma la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Jennifer López describe como fue víctima de acoso sexual en el cine

De acoso sexual comenzó a hablarse más a partir de 1974, cuando académicos de la estadounidense Universidad Cornell lo distinguieron como tal desde el tacto indeseado entre compañeros de trabajo hasta los comentarios lascivos o sobre la superioridad de sexo, las bromas sexuales y favores para alcanzar estatus.

Una de las formas de acoso más notorias es el llamado quid pro quo, cuando la empleada es obligada a elegir entre acceder a demandas sexuales o perder beneficios que le corresponden por su trabajo.

Dado que esto solo puede ser cometido por quien tiene poder de dar o quitar una gratificación derivada del empleo, esta forma entraña un abuso de autoridad.

Las empresas perciben las consecuencias de esta práctica: la tensión, la insuficiente colaboración y trabajo en equipo, el bajo rendimiento, el ausentismo y la disminución de la productividad redundan en detrimento de sus ganancias.

El acoso sexual puede ser la razón oculta de que profesionales valiosos abandonen o pierdan su puesto de trabajo, pese a su buen rendimiento.

Y si la empresa consiente un clima de tolerancia en torno al asunto, su imagen quedará dañada debido a las posibles quejas públicas sobre su situación.

Estas actitudes crean un ambiente laboral intimidatorio, hostil o humillante para quien las recibe y, aunque son reconocidas en todo el mundo, pocas veces suelen ser castigadas como se debiera.

Los directivos se hacen de la vista gorda so pretexto de que las eventuales víctimas son las que deben poner coto a quienes las asedien.

Por eso son tan excepcionales los análisis sobre estas conductas inaceptables, cuyas repercusiones son muy nocivas, más aún cuando el acoso viene de un superior.

Hasta la fecha no existe ningún convenio vinculante acerca del tema. Sin embargo, la OIT y la ONU admiten que hay que entenderlo como una forma de discriminación por razón del sexo, mientras que para la sociedad tales conductas impiden lograr la igualdad, naturalizan la violencia sexual y entorpecen la productividad y el desarrollo en las empresas.

¿Y un hombre puede ser víctima de acoso sexual?

Pues claro que sí, los ejemplos también están a la mano. Tanto de parte de las mujeres como de otros hombres empeñados en granjearse un amorío en el espacio laboral u en otro cualquiera.

Psicólogos vinculados a MaleSurvivor, un grupo que desde 1995 ofrece apoyo y recursos a hombres que sufrieron abusos sexuales, dicen que estos son renuentes a hacer denuncias o a buscar ayuda profesional por el estigma al que se exponen o por vergüenza.

“Muchos de ellos todavía tienen una mentalidad tipo John Wayne. Si te pasa algo malo, lo superas callado, no lo hablas con nadie, ni contigo mismo”, comentó el profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale, Joan Cook.

El acoso, así suceda en una fiesta, en el transporte público o en la calle, es una situación de la cual muchas personas son víctimas sin importar su sexo. Y si bien uno podría creer que a veces esto es exagerado, las cosas cambian cuando esto le sucede al género masculino.

Sin dudas, la cuestión cultural también pesa sobre ellos, pero si se habla de proporciones, probablemente nadie se atrevería a discutirlo: el acoso sexual ocurre más desde los hombres hacia las mujeres, que viceversa.

Cinco señales de que estás siendo víctima de acoso sexual

Lo complicado es que en medio de la mal entendida masculinidad prevaleciente, algunos disfrutan ser cortejados y acosados con tal de mostrar al resto de sus compañeros cuánto arraigo tienen entre sus contrapartes femeninas.

De hecho, un sondeo realizado en México indicó que un 85 % de los hombres primero observan el físico de su agresora antes de calificarlo como acoso.

Vivir para ver, pero de cualquier modo, a estar alertas y proceder de acuerdo con lo que aspiramos de respeto por parte de quienes nos rodean.

Mujer, ¿conoces los tipos de violencia que puedes denunciar?

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS