ACTUALIDAD

#AMiMePasó: Así mantuve a un gringo encerrado gracias a Tinder

1 julio, 2017 Anamaria Arroyo Diario Digital

Tinder es uno de esos espacios irreales donde seleccionar una cita parece más un videojuego que la vida real. Muchas historias pueden salir de ahí, algunas de amor, otras llenas de descaro y disgustos.

Esta anécdota la comparte una lectora. Ni nosotros la podemos creer. Si tienes una historia que quieres compartir, mándala y podría salir en esta sección.
**La historia fue editada por claridad y longitud.

Haciendo match

“En enero fui de viaje a Florida con mi hermano. Él iba en plan de negocios y yo de compras. Instalé Tinder y se me ocurrió usarlo allá. Hice match con varios gringos y hablé con un par, nada comprometedor y poco interesantes.

Durante el viaje pasé la mayoría del tiempo con mi hermano, a excepción de un par de días. Una noche estaba un tanto aburrida y comencé a hablar con alguien por la aplicación. Me invitó a salir y acompañarme en el shopping. Dije sí y logramos comunicarnos entre mi inglés oxidado y su poco español.

La pasamos bien, compramos, cenamos en el Mall y jugamos en las maquinitas. La pasamos genial en la cita. Regresé tardísimo, mi hermano me estaba buscando desde hacía horas pero no le dije nada por seguridad, solo a una amiga.

Ilustración: Walter Wirtz

Antes de irme inventé otra excusa y fui con él un par de horas. Nos despedimos porque yo regresaba a Guatemala ese día. Entre plática y plática él dijo que quería que volviera o él podría venir a visitarme a Guate. No estaba seguro de viajar al extranjero, así que pensé que ahí quedaba la cosa.

En el aeropuerto me dijo que había encontrado un vuelo para Guate en febrero. Pensé que solo era la emoción, así que dije sí. Me pidió ser su “Valentines” pero no creía que fuera cierto. 

Tiempo después me confirmó que vendría para pasar el Día del Cariño y no sabía qué hacer pues mi familia es conservadora y mis hermanos sobreprotectores, no estarían de acuerdo con ello. Así que me organicé para atenderlo sola. Hasta le encontré un hospedaje en Air BnB.

Ilustración: Walter Wirtz

Al fin vino y lo fui a traer. Sentía mucha responsabilidad sobre él porque no le había dicho a nadie donde estaría. Le advertí que no saliera, porque no habla casi nada de español. Así que lo mantuve encerrado en el apartamento hasta que yo llegaba para pasar tiempo con él.

Por mi horario se quedaba encerrado todo el día hasta la noche, cuando salíamos. A él no le molestaba porque decía que había venido por mí, no como turista. Aún así lo llevé a conocer la ciudad y la Antigua.

En poco tiempo nos dimos cuenta que no eramos compatibles y al final peleábamos mucho, más que todo por dinero. Él quería que yo pagara por todo, comidas y hospedaje. Ya estaba cansada de él, estuvo por 10 días.

Ni siquiera lo fui a dejar al aeropuerto, le pedí un taxi. Gasté casi Q2,000 en alguien que nunca más volveré a ver. Al menos me pagó lo del hospedaje. Le pedí que nunca más me hablara y lo bloquee”.

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS