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¿Amor? Cambia a su esposa por una muñeca de silicona

Foto: Behrouz Mehri / Agence France-Presse (AFP)
10 julio, 2017 Agence France-Presse

¿Qué hacer cuándo la llama del amor se apaga? Para Mayasuki Ozaki, había un camino para llenar su vacío: comprar una muñeca de silicona que se convirtió en el “amor de su vida”.

Con un aspecto demasiado realista y de tamaño natural, Mayu; la muñeca, comparte cama con Ozaki en su casa familiar en Tokio, donde también viven su esposa y su hija.

Foto: Behrouz Mehri / Agence France-Presse (AFP)
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“Después de que mi mujer diera a luz, dejamos de hacer el amor y sentí una profunda soledad”

Ozaki, un fisioterapeuta de 45 años, asegura mientras pasea a la muñeca en silla de ruedas, le pone pelucas, viste y compra joyas, que tras leer un artículo sobre las muñecas en una revista, visitó una exposición y fue “flechado”.

Foto: Behrouz Mehri / Agence France-Presse (AFP)
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“Cuando mi hija entendió que no era una muñeca Barbie gigante, tuvo miedo y pensó que era asqueroso, pero ahora ya es suficientemente mayor para compartir la ropa con Mayu”, explica.

“Las mujeres japonesas tienen el corazón duro”, asegura Ozaki, mientras pasea a la muñeca por una playa. “Son muy egoístas. Sean cuales sean mis problemas, Mayu, ella, siempre está aquí. La quiero con locura y quiero estar siempre con ella, que me entierren con ella. Quiero llevarla al paraíso”.

Al igual que Mayasuki Ozaki, muchos hombres en Japón poseen este tipo de muñecas, llamadas “rabu doru” (muñeca de amor), en especial viudos y discapacitados, quienes no las ven como simples “objetos sexuales” sino como “seres con alma”.

Foto: Behrouz Mehri / Agence France-Presse (AFP)
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Una actividad artesanal

Cada año, en el archipiélago nipón, se venden unas 2 mil muñecas de silicona. Equipadas con una cabeza y vagina desmontables, el precio de las muñecas ronda por arriba de los $6 mil.

Foto: Behrouz Mehri / Agence France-Presse (AFP)
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Las primeras muñecas de este tipo salieron al mercado en 1981. La versión en silicona, vinilo y látex en 2001.

“La tecnología ha hecho grandes progresos desde las horribles muñecas hinchables de los años 1970”, dice Hideo Tsuchiya, director de Orient Industry, uno de los empresas japonesas fabricantes de las muñecas. Ahora tienen un aspecto increíblemente auténtico y tienes la sensación de tocar piel humana. Cada vez más hombres las compran porque tienen la impresión que pueden comunicarse con ellas”.

Foto: Behrouz Mehri / Agence France-Presse (AFP)
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Alejada totalmente de esta “historia de amor”, Riho, esposa de Ozaki, trata de no pensar en el ser artificial que ocupa la habitación de su marido. Me limito a las labores domésticas”, dice con lágrimas en los ojos, “la cena, la limpieza, la ropa”.

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