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Diana Galván, de Miss Guatemala a soldadora destacada

3 febrero, 2018 Redaccion Contrapoder

La exreina de belleza Diana Galván rompe paradigmas al tomar en sus manos el fuego y el hierro para crear piezas de todo tipo. Quienes conocen a Diana Galván la recuerdan como la Miss Guatemala 1993, que representó al país en eventos internacionales como Miss Universo, Miss Costa Maya (que se realiza en Belice) y Miss Internacional, en Japón, donde quedó como finalista.

En todo este tiempo, durante 25 años, ha permanecido en el anonimato y vive en su natal San Marcos, pero continúa activa con varios proyectos y uno de ellos es impartir cursos a mujeres para que puedan obtener ingresos.

Su fundación Espejito, Espejito apoya a mujeres sobrevivientes de algún tipo de cáncer, junto con el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) y también brinda ayuda a niños con desnutrición. Asimismo, se ha dedicado a estudiar y a cuidar de sus dos hijos.

Recientemente, su vida dio un giro al incursionar en la soldadura industrial en el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap), una profesión en la que participan más hombres que mujeres.

Guatemala
Diana Galván fue Miss Guatemala en 1993, y representó al país en varios eventos. Ahora trabaja como soldadora.

“Toda mi vida he sido una mujer de retos. La soldadura me llamó la atención porque siempre me gustaron las piezas de metal y ahora yo puedo hacerlas”, puntualiza. Trabaja desde piezas decorativas coloniales y barandales hasta estructuras y reparación de piezas de diferentes metales.

Diana utiliza maquinaria de soldadura autógena que utiliza con la debida protección. “Claro, es una profesión de la que se puede vivir y se puede hacer todo tipo de trabajos nuevos y reparaciones”, comparte.

Cuando decidió estudiar para soldadora nadie, de su círculo más cercano, objetó la decisión. Por el contrario, le manifestaron su total apoyo. Eso sí, debió enfrentar a un grupo de hombres que, al principio, cuestionaron su capacidad.

“Hubo tiempos de hostilidad e inconformidad por parte de los hombres. El machismo fue la razón; pero, al final, pude demostrar que la soldadura también puede ser ejercida por las mujeres”, recuerda.

Guatemala
Diana Galván construye piezas con metal con sus manos.

Sin embargo, a veces surgen pequeños accidentes como algunas quemaduras por el manejo del equipo, que no han sido de gravedad. “Es parte del trabajo, por eso cada día soy más precavida. Al principio todo cuesta, pero cuando se vuelve parte de una labor cotidiana cada día es menos difícil”.

La exreina de belleza opina que cualquiera puede ejercer este oficio. “Tanto hombres como mujeres somos capaces de hacerlo bien y yo soy muestra de ello”, destaca. No obstante, reconoce que cuando es preciso doblar alguna pieza muy gruesa en frío la fuerza de un hombre facilita la tarea, aunque nada que no pueda resolverse con una buena palanca, revela con una sonrisa espontánea.

En opinión de la entrevistada, no hay más mujeres soldadoras simplemente porque “no saben que lo pueden hacer”. Y de ahí el mensaje que envía: “Debemos demostrar que somos tan capaces como un hombre para trabajar con equipo y maquinaria. No por hacer esta labor valemos menos o dejamos de ser femeninas”. Un consejo que la propia Diana se ocupa de personificar.

Aunque en mi familia no hay un solo caso de cáncer, puedo percibir el dolor, la tristeza y muchas veces la desesperanza. Soy mujer y madre, y podría imaginar el sufrimiento de ver a un ser amado pasando por esto. Ahora también acuden a nosotros hombres con algún tipo de cáncer y los ayudamos. El que sean hombres no me impide involucrarme en ese campo», dijo.

También es altruista

Diana Galván creó el proyecto Espejito, Espejito en 2003, para apoyar con jornadas médicas a casas-hogar, centros de rehabilitación, Liga contra en el Cáncer, escuelas y hospitales. Según ella, ha sido bien aceptado en el país “por la sencilla razón de que cualquier persona puede ayudar; somos transparentes en lo que hacemos y en la manera de recibir apoyo”.

En Guatemala no hay un lugar para procesar el cabello natural; por eso se pide que donen una peluca o el costo, que es de Q96. Ha donado más de 375 pelucas. En el Incan se promueve el Día de la Belleza, con la ayuda de estilistas, maquilladores y fotógrafos.

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«Cualquiera puede ejercer este oficio», es lo que opina Diana Galván al hablar de su trabajo como soldadora.

“Las pacientes se sienten tan bellas e importantes que irradian felicidad y, en medio de su dolor, ponen su mejor sonrisa para las fotografías. Si la paciente necesita peluca, también le donamos una”, dice.

La Miss 93 decidió involucrase en esta causa, aunque en su familia no hay un solo caso de cáncer. “Pero puedo percibir el dolor, la tristeza y muchas veces la desesperanza. Soy mujer y madre y podría imaginar el sufrimiento de ver a un ser amado pasando por esto. Ahora también acuden a nosotros hombres con algún tipo de cáncer y los ayudamos. El que sean hombres no me impide involucrarme en ese campo”, expresa. Quienes deseen apoyarla, pueden escribir al mail: fundacionespejitogt@gmail.com

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