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Así salí del clóset: tres historias reales de personas reales

24 junio, 2017 Anamaria Arroyo Diario Digital

La comunidad LGTBQ+ históricamente ha tenido problemas en ser aceptada y respetada. Por eso hay muchos deciden ocultarlo a su familia, incluso de ellos mismos.

No existe una fórmula mágica para el momento de “salir del clóset”, algunas reacciones son llenas de amor, otras no tanto, pero todas necesitaron una dosis de valentía de parte de sus protagonistas.

Así salí del clóset

Te traemos tres historias de quienes decidieron contarlo no solo a su círculo familiar sino a sus amigos y conocidos:

Desfile del orgullo 2016, archivo Diario DIgital por Fabricio Alonzo

“No sé si te amo igual, o te amo más”

-K, hombre gay de 30 años

Yo salía con un chico cuando tenía 20 años y un día nos encontró su mamá en la sala de la casa. Él entró en pánico pues su mamá le preguntó. Yo lo consolé y le dije “Tu mamá te ama y te respeta, no va a pasar nada”, él me respondió : “Pero ahora que lo sabe, todo va a cambiar”.

Me quedé pensando si eso sería cierto en mi caso y decidí hacer lo mismo. Un día salí con mi mamá y le empecé a decir lo maravillosa que. Ella presintió que algo pasaba y  y le dije “Mamá yo siempre me he sentido diferente… a mí no me gustan las mujeres“.

Mi mamá estaba sorprendida. Se fue un rato y cuando regresó, llorando me dijo “Yo no sé si te amo igual o te amo más, pero eres mi hijo y siempre te voy amar“. Necesitó algún tiempo para asimilarlo y poco a poco, llegamos al punto en el que estamos. Mi familia también necesitó un tiempo para hacerlo, pero hemos llegado un buen lugar, donde mi actual pareja es parte de la familia.

Desfile del orgullo 2016, archivo Diario DIgital por Fabricio Alonzo

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“Entre los dos me pegaron”

-H, mujer lesbiana de 26 años.

Mi mamá revisó mis cosas y encontró conversaciones donde hablaba con una amiga sobre cómo me sentía. Un día salí con unas amigas y  mis papás me llegaron a traer. Estaban peleando, pero mi mamá tiene un temperamento especial. Entonces ella reflejó su enojo conmigo, volteó y dijo “Que no me enteré que estabas en una cita con una mujer”. Al llegar a casa mi papá insistió que hablara de eso, pero mi mamá comenzó a querer hacer las cosas más grandes.

Cuando lo admití, los dos comenzaron a pegarme. Las cosas se quedaron como un secreto a voces, hasta un año después, donde me agarraron a golpes nuevamente. Esa vez me fui de la casa. Mi papá insistía que necesitaba ayuda. Me enfermé del estrés de ocultarme. Iba a terapia psicológica y él pidió verme ahí.

Al ir, era evidente que gran parte del pleito era entre mis padres, no conmigo. Siempre les insistí que no soy una mala persona. Después de un tiempo, logré llegar con mi pareja a las reuniones familiares. Pero las cosas aún no estaban del todo bien con mi mamá, tanto que su influencia mató la relación que tenía.

Ya no hablo con mi mamá. Cambié mi vida y ahora vivo sola con mi actual novia, a quien mi hermano y mi papá adoran. Estoy en camino a terminar la U. Ya no hablo con mi mamá, pero a veces así es como se puede vivir mejor.”

Desfile del orgullo 2016, archivo Diario DIgital por Fabricio Alonzo

“Mi hermano me dijo que si alguien me molestaba le ropería el hocico”

-J. P. hombre gay de 31 años. Puedes leerlo a totalidad aquí.

Antes de graduarme, el último requisito de la universidad es una práctica profesional en el interior del país por 6 meses, durante ese tiempo viví con una compañera, con quién muchos me ligaban sentimentalmente. Desarrollamos una amistad increíble. Dos años después de conocerla, le dije “Vivíamos juntos, y sin embargo, no me conoces del todo, la verdad es que soy gay”. Me abrazó fuertemente y fue la persona que me dio el valor para contárselo primero a mi mamá a dos de mis hermanos, a mi papá y por último a mi hermano mayor.

La peor reacción fue de mi papá, quien aún hoy no termina de asimilarlo y aceptarlo pero trabaja en ello. Tenía pavor de contárselo a mi hermano mayor, porque nuestra relación nunca fue buena. Le pedí a mi mamá que me acompañara y se lo conté. Su reacción fue completamente opuesta a lo que esperaba, me dijo que mientras fuera feliz y continuara siendo la persona que soy, no tenía ningún problema conmigo, y me garantizó que si alguien me molestaba por esto, le iba a romper el hocico.

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