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Clientes decidieron ayudar a vendedor de donas, cuya esposa enfermó

6 noviembre, 2018 Carolina Hernández

Durante casi 30 años, John Chhan y su esposa, Stella, administraron el local de rosquillas Donut City en Seal Beach, California, una espacio de tranquilidad en la vida de muchos de sus clientes. Pero ahora la pareja trabajadora enfrenta una crisis de salud y los comensales le están devolviendo lo bueno que han recibido de ellos. 

Desde que Stella sufrió un aneurisma cerebral el mes pasado, John ha tratado de pasar con ella tanto tiempo como ha podido.

“Ella está en un hogar de ancianos. Mi cuñada está aquí ayudándome”, señaló Chhan.

Con un negocio que manejar y cuentas que pagar, las rosquillas todavía tienen que salir del horno. Chhan pensó que tendría que pasar la mayor parte de su tiempo trabajando en el local, lejos de su esposa.

Pero cuando los clientes supieron de la situación de los Chhan, abrieron de par en par sus corazones… y sus bocas.

clientes
John Chhan y su esposa, Stella, han administrado el local durante 30 años.

Hora de comprar rosquillas

Cada mañana, a partir de las 4:30, los clientes llegan al local y compran todas las rosquillas y beben todo el café, mientras dejan su dinero y su amor.

Hacia las 7:30 los contenedores están vacíos y el corazón de Chhan está colmado de cariño y solidaridad.

“Rompe el corazón escuchar sobre su desgracia”, dijo Steven O’Fallon, un cliente habitual, sobre la mujer que le ha preparado rosquillas durante toda su vida.

“Ella siempre estaba en el fondo preparando rosquillas. Yo pasaba por ahí con mis padres por las mañanas, antes de ir a la escuela. John siempre ponía unos agujeros de rosquilla adicionales. Él siempre tenía una sonrisa en su rostro”, recuerda.

O’Fallon y los otros clientes dicen que simplemente están devolviendo la alegría que los Chhan les brindaron durante décadas.

“Cada domingo, durante 20 años, hemos comprado rosquillas. Es una de las pocas cosas que siguen aquí. Él las prepara frescas y las lleva ahí por las mañanas. Es el verdadero sueño americano para ellos”, dice Jenne Rogers, otra antigua clienta.

Los Chhan han trabajado duro por su sueño y pidieron específicamente que no se abrieran sitios de microfinanciación colectiva (crowdfunding) en su nombre. Así que los clientes decidieron hacer lo que siempre habían hecho, solo que un poco más temprano: ir a la tienda de los Chhan, comprar las rosquillas y difundir la dulzura.

“Estoy muy agradecido”, manifestó Chhan.

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