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¿Cómo saber si realmente perdonaste a alguien?

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Perdonar nos hace sentir más livianos e incluso felices. Mejora nuestra autoestima y baja los niveles de ansiedad e irritabilidad. Además tiene un impacto positivo en los vínculos sociales, con lo cual es una actitud que puede mejorar tu vida en muchos aspectos.

Claro que no es una tarea fácil, y tampoco es sencillo saber si realmente perdonaste a alguien, sobre todo si las agresiones se repiten por algún motivo.

¿Cómo puedo saber si realmente ya perdoné?

– Cuando disminuye tu deseo de perjudicar a esa persona y tus ganas de favorecer la relación aumenta.

– Si todavía estás pensando algo como “me las va a pagar”, “quiero que le vaya mal” o “vivo como si no existiera” todavía te falta un poco de trabajo para perdonar.

Perdonar te hace bien a vos, trae beneficios para tu salud y por eso vale el esfuerzo de intentarlo. Aunque no se puede negar que de todas las estrategias que ponemos en práctica para lograr la felicidad, el perdón es una de las más difíciles de lograr.

¿Cómo puedes practicar el perdón?

Van algunas sugerencias provenientes de la Psicología Positiva:

Aprecia momentos en los que fuiste perdonado en el pasado: ¿Cómo te perdonaron? ¿Qué aprendiste de esa experiencia? puede que encuentres un modelo para poder perdonar vos.

Pide que te perdonen: todos hacemos cosas que dañan a otros, podés escribir una carta o decirlo personalmente. Trata de describir la situación y las razones por las cuales hiciste algo. Reconoca lo que hiciste mal y si es posible ofrecé algún tipo de reparación por el daño que hiciste.

Imagina el perdón: tratá de ponerte en el lugar de quien te dañó, verlo con sus luces y sombras, no para excusar ni tolerar su comportamiento sino para desprenderte de tu ira y hostilidad. Eso puede darte un punto de vista más generoso y benévolo con todos.

Escribe una carta de perdón: incluso puede hacerse con personas que físicamente ya no están contigo. Describe el hecho con todo detalle, desprendete de tu rabia y amargura. Puedes finalizar la carta expresando tu comprensión diciendo por ejemplo que esa persona hizo todo lo que pudo en ese momento.

Busca ejemplos de personas que saben perdonar: Hay ejemplos en personajes públicos o quizás conozcas a alguien que pudo perdonar lo imperdonable. Intenta entender cómo hicieron para lograr ese perdón y cómo se sienten con eso.

Practica la empatía: que consiste en experimentar y comprender de forma indirecta las emociones y pensamientos de otra persona. Cuanto mejor logres entender la perspectiva del otro más probable será que lo perdones.

Imagina las explicaciones: pensá qué te diría tu agresor para hacer lo que hizo y qué hubieses hecho vos en las mismas circunstancias.

Deja de elucubrar: pensar demasiado en lo mal que te sentís hace que te sientas más infeliz, ansioso, inseguro y pesimista. Eso hace que recuerdes más la ofensa y que incluso se vuelva más “grande” en tu memoria desencadenando nuevamente el dolor, rivalidad o cólera. Para eso puedes hacer algo que te guste mucho o sencillamente decirte “basta!!” a ti mismo cuando notes que te estás enredando nuevamente.

Estableca contacto: cuando la ofensa no implicó daño físico o daño emocional profundo, o cuando no implica peligro hacerlo, puedes intentar reestablecer el contacto. No para “poner la otra mejilla”, sino para comunicar cómo te sentiste.

A menudo algunas personas no son conscientes del daño que hacen y que se los expliques puede hacerlos pedir disculpas. También puede ser que el agresor haya tenido toda la intención de dañarte, pero al menos te dará la oportunidad de sentirte aliviado de expresar tus sentimientos.

Te regalo una pequeña anécdota: El líder sudafricano Nelson Mandela vivió injustamente encarcelado durante 27 años de su vida. En una oportunidad el expresidente de Estados Unidos de América, Bill Clinton, le preguntó cómo hizo para perdonar a sus carceleros. Mandela le dijo: “Cuando atravesé la puerta me di cuenta de que, si continuaba odiando a aquellas personas, seguía en la cárcel”.

Y sí, mantener el resentimiento por algo que te hayan hecho te encarcela en tus propias emociones negativas y daña tu salud. No es tarea fácil pero te dará grandes frutos.

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