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La consulta popular

9 marzo, 2018 Roberto Ardon

Los guatemaltecos hemos sido convocados por tercera vez en los últimos 30 años para ejercer nuestro derecho político al voto, en el marco de lo que constitucionalmente se conoce como Consulta Popular, una figura importante de la democracia directa. En esta ocasión, tenemos que pronunciarnos sobre el histórico diferendo que tenemos con Belice, país con el cual existe un litigio territorial, marítimo e insular.

un cuando ninguna campaña de medios de comunicación sea suficiente para explicar qué es lo que está en juego a toda una nueva generación de guatemaltecos que crecieron de espaldas al diferendo con Belice, considero de mucha importancia informarse y, desde luego,  formar criterio para que el domingo 15 de abril tomemos la mejor decisión.  Empecemos por lo elemental.

¿Qué es lo que se nos consulta? Guatemala y Belice han firmado un protocolo en el que convienen, si así sus pueblos lo autorizan, someter el conflicto a conocimiento de la Corte Internacional de Justicia; es decir, para que un tribunal, por medio de un fallo, establezca claramente los derechos de uno o del otro. Una vez este se dictamine, aceptarlo es obligatorio para ambas partes, e inapelable.

¿Era necesaria una Consulta Popular para este tema? Sin duda alguna. La Constitución Política de la República establece que cualquier solución definitiva para el caso de Belice debe ser refrendada por los ciudadanos en Consulta Popular. Ha habido mucha discusión sobre si es realmente o no una solución definitiva el hecho de llevar el diferendo a una Corte Internacional. La respuesta es sí. Una vez ambos países se pronuncien a favor, la solución quedará reflejada en el fallo del tribunal. ¿Que Belice no se ha pronunciado aún? Pues no importa. Si lo hace en sentido positivo, ya está  el camino abonado para cerrar el pleito; si lo hace en sentido negativo, entonces habrá que buscar una alternativa diferente, siempre con la posibilidad de consulta, dado el caso.

¿Es bueno concurrir y pronunciarse favorablemente? Sí a ambas. Es fundamental que los habitantes de nuestro país hagamos ciudadanía expresando nuestra opinión a través del voto. Y también pienso que la ruta trazada de llevar el asunto a la Corte Internacional es lo más cerca que hemos estado de poner fin a un conflicto de siglos. Una consulta que se pronuncie favorablemente en Guatemala pone la presión sobre nuestros vecinos para que la consulta tenga lugar allá también y de alguna manera nos muestre a los guatemaltecos como amantes de la paz, como una sociedad con madurez política en el contexto internacional y como un pueblo respetuoso de los arreglos convenidos.

¿Qué gana Guatemala y qué ganamos los guatemaltecos? Tener todavía un territorio en disputa, con una zona porosa en donde han perdido la vida connacionales, no es ni deseable ni conveniente. Aclarar para ambos países cuál es la situación del territorio, de las islas e islotes y del mar es lo que se busca a través de esta consulta. Hoy no tenemos claridad, ni mucho menos posesión. Todo lo que se resuelva por la Corte puede en consecuencia ayudar. Aclarar para siempre estos temas ayudará a tener una mejor vecindad, un acceso más cierto y estable de ambos países a los recursos que pertenecen a uno y al otro, y, por supuesto, asegurar una mejor relación comercial entre pueblos.

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