Coronavirus en Rusia: Moscú, la Wuhan rusa y frente de la lucha contra la “peste”

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Con casi dos tercios de los casos de coronavirus, Moscú es la Wuhan de Rusia. El número de infectados ya llena los hospitales, y es el lugar donde se toman las medidas más restrictivas para la población. Pero el Kremlin advierte que el coronavirus inevitablemente llegará a las provincias, algunas de las cuales todavía están muy relajadas.

El presidente ruso, Vladimir Putin, que desde su residencia de Novo-Ogoriovo, a las afueras de Moscú, mantiene reuniones periódicas por videoconferencia con el gobierno y el gabinete de crisis, advirtió ayer a los gobernadores regionales que no tomar las medidas adecuadas se considerará negligencia criminal.

En la primera línea contra la pandemia está el general Serguéi Sobianin, alcalde de Moscú, quien esta semana introdujo un permiso digital con un código QR para moverse en vehículo privado o transporte público. El registro de estos permisos se inició el lunes, y la idea es que el miércoles ya esté funcionando. 

El presidente ruso Vladimir Putin mantiene reuniones vía videoconferencia con los gobernadores de las provincias para monitorear el avance del cornavirus en el país. / AP

El presidente ruso Vladimir Putin mantiene reuniones vía videoconferencia con los gobernadores de las provincias para monitorear el avance del cornavirus en el país. / AP

Hay tres tipos de excepciones: por cuestiones laborales, para acudir a un centro de salud, y por motivos personales justificados. El sistema experimentó el lunes algunos cortes al sufrir lo que las autoridades locales identificaron como un ataque informático. Sin embargo, la municipalidad concedió 700.000 permisos laborales.

También se detiene esta semana la actividad no esencial que aún funcionaba, como la construcción.

De esta manera, se espera reducir más el movimiento de la población. A finales de la semana pasada se detectó que el confinamiento se había relajado. También hubo un rápido repunte de las infecciones. Los casos pasaron de menos de cien diarios a más de dos mil. El lunes se ­registraron en toda Rusia 2.558 nuevos infectados, lo que eleva el número a 18.328, con 148 muertos.

Hace un mes, Putin decía que la epidemia estaba “bajo control”. Voces críticas, como el opositor Alexéi Navalni, lo acusaron de no dar cifras totales de infectados porque Rusia usaba pruebas no totalmente fiables. Pero a su favor, el gobierno ruso contaba con trabajo adelantado. Las medidas comenzaron a finales de enero, cuando el día 30 empezó a cerrar la larga frontera con China.

Pero el virus ya estaba instalado en Rusia. “Nos enfrentamos a muchos problemas. No tenemos nada de qué presumir. No hay que relajarse”, dijo Putin en la reunió a distancia que tuvo el lunes con el comité de crisis. 

El sábado se pudieron ver filas interminables de ambulancias que se dirigían a urgencias. “Los hospitales están trabajando al límite”, advirtieron las autoridades.

La viceprimera ministra Tatiana Gólikova explicó que los casos seguirán aumentando en Moscú y la provincia de Moscú durante las dos próximas semanas, cuando se espera alcanzar el pico de la epidemia.

El Kremlin cree que las medidas de las regiones son de momento muy laxas. Según su portavoz, Dimitri Peskov, los gobiernos regionales deben seguir el ejemplo de Moscú, “que está en primera línea”.

Una ambulancia entra a un hospital de Moscú. Los centros sanitarios de la capital rusa están trabajando al límite por el coronavirus. / AF

Una ambulancia entra a un hospital de Moscú. Los centros sanitarios de la capital rusa están trabajando al límite por el coronavirus. / AF

En teoría, cada uno de los gobiernos regionales tiene las competencias para tomar las medidas que estime convenientes. Pero en la práctica el ritmo lo marca el Kremlin y lo ejecuta Sobianin. Putin advirtió a los líderes regionales que sus errores en esta guerra contra el virus serán considerados negligencia criminal y que no conllevaría sólo responsabilidad administrativa.

Según Gólikova, el avance del virus en las provincias lleva un desfase de tres o cuatro semanas respecto a la capital. “Aún tienen una reserva de tiempo. Pero se puede derretir. Tienen que usarla de la forma más eficaz posible”, les conminó Putin.

Moscú es una ciudad confinada hasta el 1° de mayo. Además de medidas para asegurar el aislamiento de la población, se están añadiendo nuevos medios para aguantar el empuje del virus. Entre ellos 25 hospitales que, según Sobianin, ya acogen a enfermos de Covid-19.

Además, 40 centros de salud se están transformando en ambulatorios, según explicó la vicealcaldesa Anastasía Rákova. Y un moderno hospital para enfermedades infecciosas, con capacidad para 900 enfermos, está a punto de abrirse a las afueras de Moscú.

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