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Corrupción en todo el continente y una docena de presidentes salpicados

14 agosto, 2018 Isabel Soto

Pareciera que las denuncias de corrupción que sacudieron a Guatemala en 2015, a raíz de la develación del caso La Línea, tuvieron réplicas en Perú, Argentina, Brasil y varios de Centroamérica.

Ello está asociado en buena medida a la cadena de sobornos realizada por la constructora brasileña Odebrecht a funcionarios de varios países con tal de agenciarse contratos onerosos.

Sin embargo, otros poco o nada tienen que ver con fuerzas externas.

Cuadernos de la corrupción en Argentina

Tal vez uno de los casos más sonados es el relativo a la aparición de unos cuadernos escolares en Argentina, que pusieron en la picota pública a políticos y grandes empresarios.

Estas libretas de anotaciones controversiales pertenecen al chofer de un ministro durante la era Kirchner (2003-2015), Oscar Centeno.

El sujeto tuvo el cuidado de anotar, de manera meticulosa, las decenas de millones de dólares pagados a las autoridades en sobornos por ejecutivos privados para obtener contratos públicos.

A raíz de la aparición de estos elementos de prueba, varios funcionarios de alto rango y ejecutivos corporativos fueron a parar a la cárcel de manera preventiva.

En tanto, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) fue llamada a declarar.

Sin embargo, la ahora senadora pasó por el juzgado más se negó a declarar bajo el amparo de la inmunidad que le concede el cargo que ocupa.

Luego escribió en su cuenta en Twitter:


Justicia, negocio de jueces en Perú

Desde inicios de julio el sistema de justicia peruano está en el ojo del huracán por unas grabaciones que demuestran la proclividad de los jueces a pedir dinero a cambio de sus sentencias.

Los audios circulados de manera sorpresiva demostraron lo que muchas personas suponían: que ciertos jueces viven de negociar con la justicia.

Frente a la tormenta tuvieron que renunciar el ministro de Justicia, Salvador Heresi; el presidente del Tribunal Supremo, Duberli Rodríguez, y el presidente del Consejo de la Judicatura, Orlando Velásquez.

Sobre ellos recayó el escándalo, por cuanto son los máximos responsables del nombramiento de jueces y fiscales en el país suramericano.

Asimismo, el presidente peruano Martín Vizcarra presentó una propuesta de reforma judicial masiva y anunció un referéndum para legitimarla.

¿Centroamérica absorbida por la corrupción?

Mientras en Guatemala avanzan los procesos iniciados hace tres años contra autoridades y empresarios vinculados al Gobierno del Partido Patriota, en El Salvador las arenas movedizas mantienen en vilo a dos expresidentes.

Tanto Elías Antonio Saca (2004-2009) como su sucesor Mauricio Funes (2009-2014) están sindicados del desvío de fondos millonarios del Estado.

El primero, en prisión hace casi dos años, admitió haber desviado más de US$300 millones.

Expresidente de El Salvador acepta ser corrupto para reducir condena

Pero el segundo, acusado de los mismos delitos, continúa prófugo en Nicaragua.

Por su parte, el exjefe de Estado de Panamá Ricardo Martinelli (2009-2014) está acusado en una veintena de casos de corrupción.

Martinelli dice carecer de dinero para resarcir a víctimas de espionaje

Otro escándalo a medio camino en cuanto a la aplicación de justicia es el llamado Cementazo en Costa Rica.

Este tuvo su origen en las denuncias sobre irregularidades alrededor de la importación de cemento chino a ese país.

Y, a juicio de expertos, lesionó la institucionalidad costarricense al quedar implicados en este el exviceministro de Hacienda, Fernando Rodríguez; y el exdirector de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), Mariano Figueres.

Dinero y política de trasfondo

«La relación entre el dinero y la política está en el corazón del tema», declaró el director del observatorio de América Latina del Instituto de Estudios Políticos de Parí, Gaspard Estrada.

El especialista precisó a la AFP que desde Brasil hasta Argentina «encontramos los mismos mecanismos con empresarios corruptos y políticos que buscan financiar sus campañas».

A su vez, opinó, «debería haber límites para las donaciones de personas privadas y esto se acompaña de un financiamiento estrictamente público».

Del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), Raúl Ferro, consideró que «el gran problema institucional en América Latina es la falta de mecanismos de check and balance (control y equilibrio)»

La historia de corrupción en la región tiene larga data, «siempre van a haber casos, está en la naturaleza del ser humano», afirmó Ferro.

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