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¡Cuidado, me haces cosquillas! Una fetiche fuera de lo común

21 mayo, 2017 Anamaria Arroyo Diario Digital

La sexualidad humana es una amalgama de cosas variadas, extrañas para algunos, para otros emocionante. En ese mundo encontramos a quienes les gusta el sexo “vainilla” y a quienes les gustan los fetiches. Esta vez hablaremos de las cosquillas, un fetiche que sorprende a muchos.

Un monstruo de cosquillas

Las cosquillas nos hacen reír y si son muchas pueden ser consideradas tortura. Algunos las soportan y otros no, pero hay quienes las disfrutan al punto de llegar al clímax.

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Estas se encuentran en el reino del BDSM, pues entran en el juego del dominante-sumiso. Una persona que hace cosquillas es llamado un “ler” y quien las recibe es un “lee”, tal como se les denomina en el juego del dominante y sumiso, “dom o domme” y “sub”.

Para algunos es un juego muy suave, algo que no necesariamente hace daño, como juegos de rol donde las personas gustan de usar látigos o paletas de madera. Aún así, hay quienes lo consideran la tortura extrema, prefiriendo usar estos implementos a recibir cosquillas.

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Puede traslaparse con otros fetiches, como el de pies o el del bondage, donde la persona está atada para impedir que interfiera con lo que le hacen. Es común que las personas que gustan de ellas disfruten más las cosquillas y todo el juego que conlleva, al coito. Esto lo hace favorable para quienes están en el rango de la asexualidad.

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Como en todos los juegos de rol, es necesario el consentimiento de la otra persona. Ambos deben de estar de acuerdo en dar y recibir las cosquillas. También es recomendable tener una “safe word” una palabra que no pertenezca al contexto, al decirla se indica que deben parar. Estas son cosas que resaltan dentro de la comunidad.

Existen redes sociales dedicadas a los fetiches, incluso en portales como Tumblr se pueden encontrar estas comunidades, donde muchas personas se conocen y comparten sobre estos temas. También existe una variedad de películas y videos con esta temática, algunos incluso no contienen desnudos.

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Para practicar este juego no necesitas de mucho. Puedes usar los dedos, la boca o la lengua. Usa plumas, pelusas y otras cosas con las que puedas rozar la piel. Los pies, las axilas, el torso y el cuello, son lugares usuales para incitar, aunque depende de persona a persona.

Cuando haces las cosas que te gustan y no te haces daño ni le haces daño a nadie más, haz lo que te gusta. Mientras que lo disfrutes y todo sea con consentimiento, date la oportunidad de encontrar el juego que te lleve a donde debes de llegar.
Fuentes: Dr Mark Griffiths, Gay fetish GothForensic and Medico-legal Aspects of Sexual Crimes and Unusual Sexual Practices, Prodomme, Is It Normal, Tumblr.

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