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Daniela: “No, no quiero ser mamá, los hijos no se toman a la ligera”

10 mayo, 2017 Marcela Lopez Galvez

Daniela tiene 28 años, es bióloga y la hermana mayor de Gabriela, de 22. A un par de años de empezar su tercera década, Daniela está decidida, ella no quiere tener hijos, sus prioridades no giran alrededor de la maternidad y se siente orgullosa de la manera en la que lleva su vida.

Hace algunos años, Dani, como le dicen de cariño, se conducía de regreso a casa después de su jornada laboral, eran entre las 7 u 8 de la noche. Cansada y pensativa, reflexionó sobre lo constante que eran sus retornos a esas horas y pensó en qué pasaría si fuese mamá. En ese mismo tramo a su casa, supo que no estaba lista y que nunca lo estaría.

comillasIba tarde, por mi trabajo se había vuelto habitual regresar a esa hora y mientras iba para allá, pensé, no, yo no podría ser mamá, no quiero ser mamá, no quiero dejar de trabajar y tampoco quiero reproducirme y que se críe con terceras personas, entonces no, los hijos no se toman a la ligera”, confesó Daniela.

Daniela D'acosta, trabaja como bióloga en la Universidad del Valle / Foto: Fabricio Alonzo
Daniela D’acosta, trabaja como bióloga en la Universidad del Valle / Foto: Fabricio Alonzo

Para ella, en su planificación de vida no cabe la maternidad, y aunque las presiones familiares son grandes, especialmente de su abuelita, que tuvo cinco hijos, ve cada vez más lejos un embarazo.

A decir de Dani, que debido a su profesión conoce a cabalidad los ciclos de reproducción, sus óvulos se empiezan a alejar de la viabilidad para fecundar, debido a que las mujeres en un periodo de 16 a 55 años de menstruación, producen 400 óvulos, uno al mes, pero por enfermedades como ovarios poliquísticos, estos cada vez son menos fértiles, explica como bióloga.

ComillasPara hacer carrera científica, necesito hacer maestría, haber hecho publicaciones y un doctorado, incluso la ciencia para hacer política, simplemente no tendría tiempo, ¿en qué momento?”. cuestiona Daniela.

A sus dos años su mamá le regaló una muñeca que jamás jugó, “me daba miedo, era grandota y en realidad nunca me llamó la atención jugar a esas cosas, mi hermana que tuvo la misma crianza, a ella sí, es algo personal en realidad”.

Foto: Fabricio Alonzo
Foto: Fabricio Alonzo

En cuanto al matrimonio, Dani no lo descarta, incluso menciona que hace un par de años consideró casarse y su pareja compartía postura sobre la maternidad.

comillasTener una familia implica  cambiar tu modelo de vida, tampoco quisiera tener un hijo en la ciudad, yo me iría a vivir a un pueblo, el ritmo de la ciudad es enfermo, te mata”.

 

Cómo es decir “no quiero ser mamá”

Daniela considera que la religión y la sociedad machista en la que vive inmersa Guatemala, influye en cómo se percibe la maternidad, pues los hijos de consideran la mayor bendición.

En su círculo de amistades, algunas compañeras se han casado y aunque no rechazan los hijos, si se limitan a la cantidad que quieren tener, “debido a la clase social en la que se desenvuelven, creo que menos hijos permite mantener un estilo de vida acomodado”. 

La presión social porque haya una unión e hijos es grande, en el trabajo que se encontraba, le otorgaron un seguro, el cual debía pagar por 18 meses si deseaba que le cubriera un parto, esto si no tenía cónyuge, si tenía pareja, bastaba con cancelar seis meses para optar a esa cobertura.

 

comillasSiento que el tema de los hijos se toma muy a la ligera, se quiere tener todo, los hijos, la profesión, dinero, y se nos olvida que los hijos no son cosas, los hijos son personas, humanos y aquí evalúas qué tiempo de calidad le vas a dar. Esto es serio, como mujer en esta sociedad, si vos tenes el hijo, vos tenes que sacrificar tu vida”.

A sus 23 años consultó ginecólogos para que le cortaran las trompas de falopio, ninguno accedió a hacerlo por su edad.

“Todos dicen, no digas esas cosas, no sabes qué va a pasar, en unos años vas a cambiar de opinión”, sin embargo Dani en cinco años afirma estará cursando un doctorado y dedicarse plenamente a su profesión.

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