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Delegar: el gran temor a ceder control

14 julio, 2017 UFM Acton MBA

Escrito por María Alejandra Alquijay.

¿Cuál es el reto más grande en este proceso: definir las funciones a delegar, en quién hacerlo o efectuar un cambio en nosotros mismos?

Dos de las principales razones por las cuales tendemos (y de hecho, preferimos) no delegar, son: creemos que la única forma en la que se obtienen buenos resultados es si nosotros mismos somos  quienes ideamos, diseñamos, ejecutamos y cerramos el proyecto; por otro lado, creemos que para invertir tiempo en enseñarle a algún colaborador cómo realizar una tarea, mejor la hacemos nosotros mismos y así, damos por finalizado el trabajo con mayor rapidez (sobre todo, si trabajamos contra reloj). Ambos puntos ocurren con mayor frecuencia, si hemos sido nosotros quienes hemos liderado el proyecto o negocio desde su inicio. Por mucho tiempo, probablemente ha sido el sistema y forma de trabajo que más nos ha funcionado; sin embargo, corremos un alto riesgo al prolongar esta práctica: convertir nuestras mayores fortalezas en nuestras más grandes debilidades para crecer.

Un sólido crecimiento empresarial requiere no solo de un buen líder sino de un equipo de trabajo altamente calificado, comprometido y motivado con la empresa. Para crecer será necesario abastecerse de mayores recursos, tales como capital humano, formalizar procesos e implementar sistemas. En el ínterin, es importante que el líder comprenda que su rol cambiará según el estadio en el que se encuentre el negocio. Muy probablemente, en las fases iniciales era requerido que estuviera no solo involucrado en la mayoría de tareas, sino incluso, desempeñara una gran cantidad de ellas. No obstante, al crecer el negocio se llegará a un punto tal en el que dicho líder se verá limitado y su costo de oportunidad será alto. En esta fase, hay un único recurso que no puede multiplicar: su tiempo. Por lo tanto, es necesario buscar una forma de optimizarlo, delegando.

El proceso de delegar suele ser percibido como una amenaza, debido a que implica ceder cierto control sobre alguna o varias funciones que, anteriormente, se tenían a cargo. Sin embargo, este proceso no debe tener una connotación negativa. Al contrario, es positivo realizarlo de forma efectiva y gradual, ya que permitirá al líder enfocarse en la estrategia y objetivos de largo plazo del negocio. Delegar no significa desligarse completamente de la actividad que se tenía como responsabilidad; implica establecer indicadores clave para monitorear que las tareas se ejecuten de la forma correcta. Es un proceso difícil, ya que el líder podría sentir que ahora, no es indispensable en la ejecución de dichas tareas. Para evitarlo, debe buscar desarrollar un liderazgo compartido con su equipo de trabajo, el cual a su vez, se sentirá más empoderado para trabajar.

Al delegar se va trabajando un plan de sucesión, que permite a la empresa operar sin depender completamente del fundador o líder del negocio. Ceder control es un proceso que no se da de la noche a la mañana. Para hacerlo de una forma funcional, se sugiere comenzar estableciendo qué es lo que se delegará. A su vez, es importante identificar a quién se le delegarán dichas tareas. Deben definirse el perfil y las competencias clave que tendrá la persona que estará a cargo. Mientras más retador sea el nivel de las tareas asignadas, mayor será el nivel de crecimiento al que podría estar expuesto el equipo. Ello representa una oportunidad para alimentar al embudo de contratación de posiciones de un alto nivel directivo. Cabe destacar la importancia de no solo monitorear, sino proveer retroalimentación acerca de los resultados obtenidos. ¿Qué se hizo bien? ¿Qué puede mejorarse? La clave es que sea un proceso de acompañamiento de ambas vías y no un set de órdenes a ejecutar. Eventualmente, surgirá la tentación de microadministrar, hay que tener cuidado con ello para que el equipo no pierda la motivación y tenga la percepción de que se desconfía de él. Se sugiere establecer, en conjunto, las metas y fechas en las que se realizará la evaluación de resultados.

Delegar es un proceso necesario para el crecimiento empresarial. Dicho proceso implica anteponer los intereses del negocio a los temores propios.

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