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Desfile de funcionarios

4 agosto, 2017 Estuardo Gasparico

Ministros van, viceministros vienen. Lo cierto es que ello solo denota desorganización. Y los tratos “especiales” están a la orden del día.

Hace pocos días se oficializó lo que ya mucho había tardado en ocurrir:  la renuncia-despido del ministro de Desarrollo Social, José Moreno, lo que vino a acentuar la inestabilidad en el gobierno que preside Jimmy Morales.

Y aunque al inicio dijo, como todos, que su salida se debía a motivos personales, luego fue él mismo quien confesó que el mandatario le pidió su carta de renuncia.  Por lo menos no lo hizo a través de un mensaje de texto.

Y fue así como él se sumó a una larga lista de funcionarios de alto nivel que han salido por la puerta trasera, encabezados por Sherry Ordoñez, quien fungió solo 11 días como ministra de Comunicaciones, tras comprobarse que era contratista del Estado. Además, estaba inhabilitada en Guatecompras y demandada por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).

El siguiente en “renunciar” fue el extitular de Energía y Minas, Juan Pelayo Castañón, quien dejó el cargo el 26 de abril de 2016 “por motivos de salud”, quizá derivados de que se hallaba en medio de un conflicto con pobladores de La Puya, instalados frente al edificio central de su cartera en la zona 11. En su lugar asumió Luis Alfonso Chang Navarro, quien era viceministro de Desarrollo Sostenible.

Después se fue el de Salud, Alfonso Cabrera, siete meses después de asumir el cargo, tras desarrollar una gestión marcada  por el desabastecimiento de medicamentos e insumos en los hospitales, baja cobertura en la atención primaria, deuda con proveedores y atrasos en pagos al personal.

La nueva ministra, quien tampoco la tiene fácil, Lucrecia Hernández Mack, suprimió los viceministerios de Atención Primaria en Salud, a cargo de Rodolfo Zea (quien ya había presentado su renuncia) y el de Hospitales, dirigido por Mario Figueroa. 

El 28 de abril de 2017 fue el turno del exministro de Economía, Rubén Morales y ese mismo día, el presidente nombró y juramentó en su lugar a Víctor Manuel Asturias. 

Hasta el momento no se sabe con certeza por qué ocurrió ese cambio, aunque se rumoraron presiones de parte de algunos empresarios, a lo que se agregó el despido y posterior “captura express” del exviceministro Enrique Lacs, lo que se convirtió en un escándalo.

Y aún faltan, pero los funcionarios de mandos medios:  El tío político del presidente Morales, Jorge Eduardo Estévez López, no escapó a las críticas y presentó su renuncia al Registro General de la Propiedad como registrador sustituto en septiembre de 2016. Su salida se dio en medio del rechazo que generó su parentesco, aparte de que cobraba un salario de Q35 mil, aunque otra informaciones dicen que pudo ser de Q41,800. Estévez López está casado con la tía del presidente.   

El secretario privado del gobernante, Rodrigo Colmenares, también dejó su cargo el 30 de diciembre de 2016 “por asuntos profesionales y familiares”, aunque era uno de sus hombres de confianza. 

Otra funcionaria en abandonar el barco fue la viceministra de Gobernación del área de Prevención, María Elena Orellana, el 28 de abril de 2016.  Ella trabajó durante la campaña electoral con el Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) y también fue fiscal del Ministerio Público.

En esa misma época fue destituido Manuel Arévalo, jefe de la Dirección de Inteligencia Civil (Digici) y ahora se rumora que el siguiente en pasar a situación de retiro, pero por supuesto con una jugosa pensión, es el ministro de la Defensa Nacional, Williams Mansilla, aunque también podría ser el mismo presidente Jimmy Morales, ya cansado de tantos problemas que no parecen tener solución, al menos para él. Total, nunca se sabe.

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