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Empleo digno y de calidad para jóvenes

1 septiembre, 2017 Maria del Carmen Acena

“Para el año 2016, se calculaba que en Guatemala, 969 mil jóvenes entre 15 y 24 años no estudiaban, trabajaban o se capacitaban para trabajar”.

Guatemala vive en constante crisis. Muchas de las que sufrimos cada semana responden a problemas estructurales y otras, a problemas políticos. En el momento en que se encuentra el país, posiblemente de lo único que se hable es de la crisis presidencial ante la solicitud de declarar non grato al comisionado Iván Velásquez. Sin embargo, no debemos dejar pasar temas como la desnutrición crónica, la educación de calidad, la seguridad ciudadana y, principalmente, la generación de empleo. 

Es importante que se hable de empleo en Guatemala, debido que tener la oportunidad de lograr ingresos propios y ser independiente económicamente, dignifica y motiva a la población a estudiar, lograr un buen trabajo y alcanzar el bienestar. 

Según las proyecciones realizadas por el Banco Mundial (BM) para el 2017, la población guatemalteca alcanzó los 17 millones de habitantes y dos terceras partes son menores de 29 años. Contar con una potencial fuerza de trabajo, en donde más del 50 por ciento envejecerá hasta dentro tres décadas y se encuentra cerca de experimentar su máximo nivel de productividad, es importante para desencadenar el desarrollo económico de un país. Esto se conoce como “bono demográfico”.

No obstante, para que realmente se convierta en un bono, se  requiere de un plan de desarrollo integral que garantice el acceso a oportunidades de educación, salud, capacitación y condiciones favorables para invertir en el país como seguridad ciudadana, infraestructura y certeza jurídica.

Para el año 2016, se calculaba que en Guatemala, 969 mil jóvenes entre 15 y 24 años no estudiaban, trabajaban o se capacitaban para trabajar, debido a distintas razones.  A este grupo de personas se le conoce como NiNis (Ni trabajan, Ni estudian) y es población que se considera vulnerable al no contar con competencias para la vida. Lamentablemente, este grupo va en aumento. En el año 2011 era el 25.7 por ciento de la población entre 15 y 24 años y para el 2016 la cifra se elevó al 27.3 por ciento. Lo anterior muestra que en los últimos cinco años en lugar de haber creado más oportunidades de educación, capacitación y empleo, ahora hay 174 mil NiNis adicionales.

El BM presenta tres razones importantes para tomar en cuenta y actuar pronto:  La primera es la fuerte vinculación que hay entre los NiNis y la delincuencia, ya que muchos jóvenes que no estudian ni trabajan, se encuentran en riesgo de ser atraídos por estructuras delictivas que les ofrecen ingresos y alcanzar cierto estatus fuera de la ley. Otra tiene vinculación con la transmisión intergeneracional de la pobreza; y la tercera, tiene relación con no aprovechar el bono demográfico como un factor de desarrollo.

Debemos abordar  este tema de forma urgente. Además de dotar a los jóvenes de habilidades y herramientas para insertarse al mercado laboral, es necesario que existan condiciones para que surjan más empresas capaces de crear las plazas formales de trabajo en donde se empleen.

Para tener éxito, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) señala al menos  cuatro acciones: Primero, ampliar la cobertura de la educación secundaria, como una estrategia de desarrollo en el primer nivel de prevención. Luego, implementar intervenciones específicas donde se encuentra la mayoría de jóvenes vulnerables (especialmente en áreas urbanas marginales). También deben evaluarse programas existentes de capacitación técnica y vinculación laboral que existen,  para luego buscar su escalabilidad. Por ejemplo, las becas que otorga el Gobierno. Por último, es imperante una agenda económica con gestiones claras y contundentes que generen el ambiente para que se creen más y mejores empleos.

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