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Emprender a pesar de…

10 marzo, 2017 Redaccion Contrapoder

Por Jean Paul Dent.

Si de verdad queremos cambiar, cada quien debe comenzar por sí mismo; y juntos, velar por la búsqueda del bien común.

Siga aquella cola, le falta el sello, certificación reciente, venga mañana, son 15 días hábiles y atendemos martes de 2:00 p.m. a 4:00 p.m. A todos nos ha tocado navegar el interminable y a veces inentendible mundo de la burocracia estatal. Esto no es la excepción si queremos emprender en Guatemala, entonces, ¿por qué hacerlo?

Los guatemaltecos somos netamente emprendedores. No lo digo yo, varios estudios lo demuestran, entre ellos uno realizado por Global Entrepreneurship Monitor, por ejemplo. Pero no hablemos de las ganas que tenemos de emprender sino, por un momento, hablemos de los frenos al emprendimiento.

Muchos factores entran en juego para llevar a cabo un emprendimiento: económicos, sociales, educativos, legales, etc. Difícil proponernos cambiar la situación económica del país para favorecer el emprendimiento, sin favorecer el emprendimiento para mejorar la economía del país. Otra vez entra en juego el dilema de si es primero el huevo o la gallina. Entonces, ¿qué cambiamos? ¿Qué mejoramos para que esto avance? ¿Dónde nos enfocamos si queremos generar oportunidades? Un primer paso es facilitarlo.

Según data de Doing Business del Banco Mundial, Guatemala ocupa el puesto 88 en su ranking “Ease of Doing Business” (facilidad para llevar a cabo negocios). Por otra parte, ocupamos el puesto 119 cuando se trata de iniciar una empresa. El resto de números no son alentadores, dan un panorama de un país en el cual no solo es difícil empezar un negocio, sino que es aún más difícil mantenerlo operando.

Excesivos requerimientos para registrarse, falta de certeza jurídica y un sistema impositivo cada vez más complicado influyen para este ranking. Abrir un negocio correctamente en Guatemala toma en promedio 20 días, nada mal dirán algunos, ya que el promedio mundial es 20 días. Pésimo digo yo, cuando lo comparamos con el mejor de la lista, Nueva Zelanda, en donde hacerlo toma menos de 24 horas.

La solución, a mi criterio, es esta: simplifiquemos. Pero, ¿cómo convencer a nuestros burócratas y políticos obsesionados con legislar y regular, que el camino correcto es menos leyes y menos reglas? Me hace pensar en una regla básica de cualquier emprendimiento: Para que sea viable, ambas partes deben percibir un beneficio de la transacción. El famoso GANAR-GANAR, yo gano si tú ganas y viceversa.

No se trata de eliminar los requisitos básicos, sino de simplificarlos. Por ejemplo, que el proceso sea llevado a cabo electrónicamente, eliminando todo ese papeleo y tiempo perdido en visitas a oficinas oficiales. Esto reduce el tiempo y a su vez, permite al gobierno atender solicitudes con prontitud. El beneficio del emprendimiento registrado es patente, más impuestos y menos informalidad, entre otros.

Para un emprendedor nuevo puede ser abrumador este proceso. Algunos se darán por vencidos, otros quedarán ahogados en papeleo y requisitos, otros dirán “mejor me busco un trabajo”. Eso es lo que no queremos, solo mejoraremos como país con más y mejores emprendedores, negocios, ideas y demás. Habrá fracasos, por supuesto que sí, pero fracasos por probar algo nuevo siempre serán positivos. Lo que no se vale es que los propios guatemaltecos nos pongamos el freno.

Y aún así, seguimos emprendiendo. Probando nuevas formas de hacer lo mismo, cambiando los paradigmas. El mensaje es siempre ese. No debes darte por vencido, por más difícil que parezca. Exige los cambios y seamos una sociedad de leyes y derecho, no una burocracia de compadrazgos. Esa idea que tienes vale la pena y lo valdrá más,   puedas ver para atrás y contar cómo pudiste EMPRENDER A PESAR DE…

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