ACTUALIDAD

¿Estás en muchos chats? Aquí algunas ideas para no enloquecer ni perder amigos

13 junio, 2017 Jessica Masaya

Los chats han invadido nuestra vida, ya no se trata sólo de hablar con los amigos a distancia, también en muchos trabajos, centros de estudio y hasta grupos religiosos se ha impuesto esta forma de comunicación. Es bueno poner orden en este caos para que esta modalidad sea útil.

Existen personas que son parte de hasta 10 chats colectivos en diversas plataformas: WhatsApp, Telegram, Messenger, Hangouts, entre otros.

Para vivir acorde con estos tiempos somos “multitareas”.  Sin embargo, atender esos chats además de nuestras responsabilidades diarias puede ser abrumador. Además la terapeuta María Dolors Mars opina que  esto puede provocar adicciones y dependencias.

Foto Pixabay
Foto Pixabay

“Si por motivos personales no puedes dejar los chats, como mínimo, date el gusto, y casi el lujo, de contestar a los mensajes que te llegan, según su prioridad. De hecho lo que estas administrando es tu propia privacidad, que es sólo tuya”, dice la sicóloga. Por eso es mejor revisar cuáles son tus chats, elegir los más necesarios y seguir ciertas reglas básicas. Lo chats más populares son:

Los de trabajo

Es muy cómodo tener “reuniones” de trabajo desde el teléfono o computadora. Sin embargo, como estos chats suelen ser obligatorios, pueden volverse un poco pesado estar pendiente de ellos. Hay que tomar en cuenta que si algo se discute o se informa allí se da por hecho que estás enterado, así que no puedes perderte nada.

Para hablar con los “amiguis”

Estos suelen ser los más informales y subidos de tono, pueden ser tan entretenidos que nos pueden hacer olvidar nuestras obligaciones diarias. Esto porque las historias y “chismes” son envolventes, así como los recuerdos y anécdotas de colegio o universidad. También son útiles para hacer planes para después de la oficina ó para el fin de semana.

via GIPHY

Familia que chatea unida permanece unida

También hay grupos donde la familia, que a veces no puede verse por las actividades diarias de cada uno, se pone al día. Aunque no deben reemplazar las reuniones familiares alrededor de una mesa, permiten coordinar actividades y dar información que no puede esperar. Claro, no faltan quienes allí dan largos sermones o cuentan con detalles sus achaques.

Sólo por información

A veces nos unimos a un chat porque queremos recibir información de inmediato ya sea de la universidad, del colegio, del gimnasio, de la iglesia, de clientes, entre otros. Por estos canales la información fluye incluso en tiempo real. Estos chats suelen ser “densos” ya que se mandan fotos, videos, documentos y otros archivos que pueden acabar con cualquier memoria o batería. Además, hay quienes confunden la naturaleza de estos grupos y se salen del tema.

Foto Pixabay
Foto Pixabay

Cuando una causa nos une

Hay quienes se unen para discutir creencias o causas en común, incluso hay de oración y terapia. Aquí todos deben estar claros cuáles son las ideas en común que los han convocado, así que si no las compartes, es mejor replantearte tu permanencia.

Las reglas elementales

La convivencia “virtual” es tan importante hoy día que existe lo que se conoce como “netiqueta”, o reglas para llevarnos mejor en el ciberespacio. Como los chats ocurren dentro de la sombrilla de la Internet, estas pautas se aplican a cabalidad.

Virginia Shea en su libro sobre el tema, dice que “hay algo en relación al ciberespacio que hace muy fácil olvidar que se está interactuando con otras personas que son reales”. Por eso la primera regla es no olvidar que estamos tratando con humanos con sentimientos.

via GIPHY

Otra regla de oro es que sigas las mismas pautas de comportamiento en los chats que en tu vida real. Coherencia ante todo. Si eres una persona educada y con buenos modales, sé igual cuando estas en tu teléfono o computadora.

Por ejemplo, no mandes cosas ofensivas ni escribas todo en mayúsculas, que es el equivalente a gritar. En el grupo de trabajo, no escribas en horas inhábles o en días de descanso, aunque seas el jefe. Y, por el contrario, no importunes a tus amigos con bromas cuando están concentrados en la oficina.

Shea también aconseja que cada comentario debe ir en su lugar. En un chat de trabajo debes ser más serio que en el de “solteros parranderos”, por ejemplo. En el de madres de familia del colegio de tus hijos no compartas consejos de cómo curar la resaca. Y así.

Foto: www.pexels.com
Foto: www.pexels.com

También debes respetar el tiempo de los demás, así como la memoria y batería de sus aparatos. Shea conseja que, antes de oprimir “enviar”, pienses si lo que mandas no es una pérdida de tiempo.

Otro consejo valioso que da la autora es que no olvides que “no eres el centro” del ciberespacio, o de los chats. Aunque para ti tus temas son los más importantes, puede que para los demás no lo sean. No esperes una respuesta inmediata, dales tiempo.

En general, como en toda comunicación, tus mensajes deben ser claros y directos. No les des vueltas y vueltas al mismo tema. Si alguna discusión se pone “caliente”, Shea aconseja que trates de enfriarla, o por lo menos no le eches más leña al fuego.

via GIPHY

Dos consejos más del libro de Shea son que no alardees de lo que sabes, más bien comparte con gusto y sencillez. Además, que disculpes los errores de los demás, pues nadie es perfecto.

Si alguien te mete en un chat que no deseas, tienes derecho a salirte. Si conoces al administrador o a quien te invitó, agradécele pero explica tus razones. Si es un chat que sí te interesa pero no puedes revisar todo el tiempo, ponle silencio a las notificaciones. Revisa de vez en cuando el contenido y luego bórralo para que no te robe memoria.

Por último, cuando estés listo para enviar un mensaje, verifica que lo estás mandando al chat correcto.

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS