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Fernando del Rincón: “Aprendí de los periodistas de antes, soy de la vieja guardia”

2 abril, 2017 Coralia Orantes Diario Digital

Conocemos a Fernando del Rincón principalmente por su programa Conclusiones en la cadena de noticias CNN, allí lo vemos serio e incisivo entrevistando a los protagonistas del acontecer regional. Pero fuera de set es jovial y accesible, se sienta dispuesto a contestar nuestras preguntas de muy buena gana.

Lo primero que le preguntamos es qué le parece pasar de ser el entrevistador a entrevistado, sonríe y contesta que le encanta y que lo disfruta mucho porque le da una perspectiva más amplia de las entrevistas.

 

“Me ha tocado aprender a lidiar con dos versiones de mí: el que entrevista y al que quieren entrevistar. Al principio me torturaba un poco, para ser sincero, no es fácil manejar la situación cuando uno es el que quiere hacer las preguntas”, explica sonriente. Admite que los nervios que sentía eran en parte porque creía que estaría en el banquillo de los acusados, esto pensando en su propia forma de entrevistar.

Foto de Fabricio Alonzo
Foto de Fabricio Alonzo

Pero con nosotros se mostró relajado y platicador, demostrando que lo suyo no es solamente entrevistar sino mas bien el arte de la conversación.

¿Cómo aprendió a dominar la técnica de entrevistar, sobre todo a quienes son renuentes a contestar?

Tengo 30 años de trabajar en medios, empecé a los 16 años. Es algo que se desarrolla con el tiempo, he aprendido a leer al ser humano, esa comunicación no verbal. También he aprendido a manejarme como entrevistador, cómo dar confianza, cómo marcar el liderazgo y a poner las reglas del juego. Al inicio era algo estudiado, algo consciente, y hoy es un instinto, es parte de mi ser.

¿Cómo supo que quería ser periodista?

A los 16 años trabajaba en Chiapas en un programa de entretenimiento en un canal local. En 1994 cuando fue el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional me tocó ver la entrada del ejército mexicano. Apoyé al equipo de noticias que iban a San Cristóbal por el material noticioso.

Empecé a ver cómo ocultaban la verdad, las imágenes a las que yo tenía acceso no las veía en los noticieros nacionales, la historia se contaba diferente. Yo vi otra cosa sobre la violencia contra los indígenas cuando el ejército estaba bombardeando la selva lancandona.

Foto de Fabricio Alonzo
Foto de Fabricio Alonzo

En ese momento tuve un profundo dolor  por mi país y por mi gente, tuve la realización importantísima de darle el valor justo y necesario a la capacidad y privilegio de estar en un medio, frente a un micrófono. Tomé conciencia de los alcances de eso y de lo que podía aportar a mi país. Me prometí que nunca más iba a desperdiciar la oportunidad de trabajar por México.

Allí empezó su carrera ¿cómo fue el salto de ser periodista local a ser internacional?

El brinco más fuerte, cuando sí sentí hormiguitas en el estómago y se me aflojaron las piernas del nervio, fue cuando brinqué de local en Aguascalientes a TV Azteca, fue impresionante.

Ya en la ciudad de México renuncié a mi trabajo por teléfono y ese mismo día entré al aire en televisión nacional. Nunca voy a olvidar la sensación de ese día, la emoción mía, la de mi madre, de la familia. Fue la puerta que me abrió la posibilidad de hacer una carrera grande en México y también a nivel internacional. Cuando llegué a CNN no fue tan impactante, en Estados Unidos lo que hubo fue una choque con su cultura. Pero en mi trabajo me sentía como pez en el agua.

¿Admira a algún periodista?

No soy mucho de admirar, soy fanático de muy pocas cosas y personas. En lo periodístico nunca he querido admirar a alguien más que a mi mismo algún día, por los logros que obtenga. Así es que todavía no logro admirarme, luego tendré la capacidad de voltear hacia otros lados para admirar.

Foto de Fabricio Alonzo
Foto de Fabricio Alonzo

Respeto y agradezco a muchos, como a Jacobo Zabludovsky que fue un gran ejemplo para mi. Fue un hombre que no sé por qué un día me dio la oportunidad de transmitir junto a él durante el incendio del Cine Diana en México, nadie se explicó por qué lo hizo.

Mi estilo tiene mucho que ver con el hecho que aprendí con los periodistas de antes, por lo que soy un periodista “de la vieja guardia”.

 

¿Algún consejo en particular que recuerde?

Yo le pedí una vez consejo a Zabludovsky y él me contestó que esta es más una carrera de resistencia que de capacidades. Me dolió mucho su realismo pero hoy lo confirmo. He visto gente que tiene un gran talento y una gran capacidad que no sobrevive en el medio, y he visto gente que tiene un talento aceptable, digámoslo así, pero tiene una resistencia enorme.

¿Cómo ha vivido el cambio en el periodismo en los últimos diez años?

Los cambios han sido una vorágine. Me da pena decirlo pero todo esto ha provocado un facilismo, cualquier persona se cree periodista ahora, piensan que porque lo leyó en un tuit tiene la exclusividad.

Yo me acuerdo cuando tenía que pararme más de una hora afuera del congreso esperando que salieron los diputados para entrevistarlos. Ahora ya no hay nadie afuera esperando, ahora están revisándoles las redes sociales y de allí sacan la información. Es un facilismo asqueroso, ya ese rigor del trabajo periodístico se hace muy poco, a los que nos gusta el periodismo de investigación lo seguimos haciendo todavía porque gracias a Dios sigue siendo necesario. Es fundamental investigar, es lo que más hace falta hoy. Ahora es cuando más basura informativa existe, cuando más falsas noticias hay.

Utilizo toda la plataforma digital para apoyarme en algunas cosas pero no es lo fundamental, hago mi trabajo por aparte.

Se aprende a manejar la inmediatez, se aprende a atender a esa gente que ya no compra el periódico y ya no se ensucia las manos con tinta. Ese olor del periódico, con un café y un cigarro en la mañana, es el desayuno de un periodista. Lo otro solo es el teléfono y el dedo.

Foto de Fabricio Alonzo
Foto de Fabricio Alonzo

¿Cómo son los peligros ahora en la profesión? ¿cómo los ha sorteado?

No tengo una respuesta, tengo mucha suerte, la verdad tengo que decirlo. Soy un bendecido en ese sentido. He recibido muchas amenazas de gente muy importante como presidentes como Nicolás Maduro, Evo Morales y Rafael Correra, también Evo Morales  intentó meternos en un problema cuando llegamos a su país.

En México tuve amenazas serias, graves, de narcotraficantes, tuve que vivir con escolta durante algún tiempo, encerrado en la casa todo el día. No me ha pasado hasta ahora nada, espero que así siga.

El mayor blindaje es ser tan público, tan conocido. Siempre que lo hablo con colegas en todo el mundo (que sufren amenazas), les pido que lo hagamos público en una entrevista. El costo de que te pase algo es mucho más alto así. De donde venga la amenaza, no importa, ya lo piensan (más). Entre más anónimo seas es más fácil para ellos, más expuesto estás. Igual si viene de un gobierno, el costo político sería muy alto si se denuncia antes.

Pero esto no te convierte en Superman, quien se sienta así hay que recordarle que hay una criptonita afuera que te puede matar.

Cuando salgo de mi casa lo tengo en mente, es algo que no puedo dejar de pensar. Tienes que asumir el riesgo, es como el piloto de carreras que sabe que se pueda matar en un accidente. El periodista sabe que le puede tocar.

 

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