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Ficción y sentimientos

31 octubre, 2018 Redaccion Canal Antigua

La literatura moderna avanzó progresivamente de narrar hechos y acontecimientos, a narrar la escabrosa y complicada personalidad de sus protagonistas y sus sentimientos.  Hoy en día una novela es valorada si conecta emocionalmente y si deja una parte del alma de los protagonistas en la del lector.

¿No estaban interesados en los sentimientos en la Edad Media? Según Sedivy fue una época en la cual las personas eran muy conscientes del lugar que ocupaban y por lo tanto los sentimientos no eran relevantes como lo son hoy en día. Un rey debía gobernar y conquistar, en las guerras mataba a sus enemigos. Los libros nos narraban estos hechos, no era importante si el rey era feliz o estaba frustrado con su vida, él tenía un papel que cumplir y una responsabilidad hacia sus súbditos, no había tiempo para los sentimientos. Lo mismo sucedía con las mujeres, los soldados, los campesinos o los sacerdotes, cada uno desempeñaba un papel dentro de la sociedad, como se sentía al respecto no era importante.

Algo similar vemos en los hallazgos de la escritora Elizabeth Gilbert en su libro, «Comprometida». En este libro Gilbert analiza el matrimonio en diferentes culturas y descubre que para muchas culturas el matrimonio no es sinónimo de felicidad. La cultura occidental parece estar obsesionada con los matrimonios felices y olvidamos por completo que la institución del matrimonio en sus orígenes no nació para hacer feliz a nadie, nació para preservar el orden social, asegurar la descendencia, la propiedad y hasta el poder.

Hoy día la sociedad busca desesperadamente una conexión emocional con su entorno y eso incluye todas sus formas de expresión, como lo es en este caso la literatura. El libro “Story Genius” de Lisa Cron nos dice que una buena historia no debe de concentrarse en lo externo, sino más bien en las razones preexistentes del protagonista, en el porqué de sus acciones y lo que le sucede internamente. Una historia para Cron, «es acerca de cómo las cosas que suceden afectan a alguien que persigue un objetivo difícil y como resultado nos muestra cómo esta cambia internamente en el proceso… entender las motivaciones detrás de las acciones de alguien es lo que le da el significado… Si en una historia no estamos sintiendo, no estamos leyendo, necesitamos más emoción que lógica».

A partir del Shakespeare y Cervantes comenzamos a ver un cambio en la literatura, los sentimientos y las emociones comenzaron a tomar una nueva relevancia hasta llegar a nuestros días, en donde es lo más importante. Es un cambio que no solo estamos viviendo en la literatura, también lo vemos en el periodismo, el mercadeo y en otras disciplinas.

No estoy de acuerdo con Cron cuando afirma que una buena historia puede carecer de lógica mientras tenga emoción. Aun así no puedo negar que actualmente leemos muchas cosas que carecen de toda lógica y de todas formas conectan con las emociones del lector. Al final, la literatura no es más que un reflejo de nuestra vida, nuestro entorno, nuestras pasiones y nuestros más grandes anhelos.        

*Por Carmina Valdizán

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