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Girasoles para Barbarita, la historia de un muro a la memoria de una abogada en la zona 16

5 febrero, 2017 Marcela Lopez Galvez

“Quisiera que todo el mundo supiera el amor que le tengo y quien era mi Barbarita”, fueron las palabras entre cortadas con las que inició la conversación Haroldo Sánchez, padre de Bárbara Sánchez, la abogada y notaria que perdió la vida el 22 de octubre de 2015.

Bárbara es descrita por su familia como una estudiante brillante, una perfecta amiga y una gran hermana “la mediana de tres mujeres, le tocaba defenderse de la grande y pelear con la chiquita”, comenta don Haroldo.

El 22 de octubre, Sánchez salía de la universidad en donde estudiaba en la zona 16, llegó para terminar sus trámites y  papelería que le serviría para colegiarse como abogada y notaria. En un accidente, su vehículo perdió el control y murió. Su papá decidió que una manera de tenerla cerca sería pintando el muro donde sufrió el percance.

 

 

Los girasoles eran sus flores favoritas / Fabricio Alonzo
Los girasoles eran sus flores favoritas / Fabricio Alonzo

“Yo voy allí a platicar con ella, todos los sábados en la mañana le cambio flores, girasoles, porque es lo que a ella le gustaba, y platicamos”, narra don Haroldo.

Barbarita quería ser magistrada de la Corte Suprema de Justicia, “ella hizo sus prácticas allí y me decía: Papá yo quiero ser penalista y un día magistrada, para impartir la justicia conforme a la ley”.

“No la planificamos, mi esposa estaba tomando medicamentos de poco efecto y estábamos preocupados que no fuera una bebe normal. Pero desde que nació, cuando la vimos, supimos que era una bebé especial”.

Le fascinaba bailar, participaba en actividades sociopolíticas dentro de la universidad y cantaba en el coro de la iglesia. “Tenía tiempo para todo y para todos, su mamá la encontró ayudando a una su amiga con las tareas en la universidad y la regañó”.

 

Barbarita con el coro de la iglesia / Fotografías brindadas por familares
Barbarita con el coro de la iglesia / Fotografías brindadas por familares

En los meses previos al accidente se había acercado mucho a la iglesia, más de lo normal a lo que su papá dice que en algún momento le llamó la atención por dedicarle tanto tiempo, y entre un suspiro profundo comenta, “tal vez por eso Dios me la quitó”.

El mural  fue elaborado con la autorización de la alcaldía auxiliar de esa zona, pintores de la municipalidad ayudaron a elaborarlo. “Yo le tenía que poner mi toque especial, ellos me ayudaron pero yo participé igual, eso me gratifica a mi, me llena de ella”, explica Haroldo.

En su hogar mantienen un altar y se utilizan tonalidades lilas en memoria de Bárbara. Su mamá le reza los días jueves y sonríen siempre que recuerdan las travesuras que hacía de pequeña cuando ella misma jugaba a cortarse el cabello o se comía las flores del jardín.

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