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"Heredé un desastre", la controvertida y maratónica conferencia de prensa de Trump

17 febrero, 2017 Associated Press

Agraviado y buscando pelea, Donald Trump utilizó un maratónico encuentro con reporteros para criticar las filtraciones “criminales” que hundieron a su asesor de seguridad nacional y reanimaron las interrogantes sobre sus propios vínculos con Rusia, pero sólo ofreció un desmentido típico de abogado de que sus colaboradores de campaña estuvieran en contacto con funcionarios rusos antes de los comicios del año pasado.

“Nadie que yo conozca”, afirmó en la primera conferencia de prensa de larga en su presidencia.

El evento de 77 minutos fue una desenfadada ventilación de quejas, en el que el nuevo mandatario intentó pisar terreno firme tras lo que ha sido el inicio más accidentado de una presidencia en los últimos años. Trump criticó a un “mal tribunal” por bloquear su decreto que restringía el ingreso temporal de refugiados y de personas de siete países predominantemente musulmanes, y rechazó que la Casa Blanca esté paralizada por el caos y pleitos entre sus principales asesores.

“Este gobierno corre como una máquina bien afinada”, alardeó.

Con su característica hipérbole lejana a la realidad, Trump dijo que nunca ha habido un presidente “que en este breve período haya hecho lo que hemos hecho”. Le echó la culpa de cualquier problema al pasado gobierno del presidente Barack Obama —“para ser honesto, heredé un desastre. Es un desastre, en casa y en el extranjero, un desastre. Los empleos están saliendo del país”, afirmó.

Foto. AP
Foto. AP

De pie en la elegante Sala Este, Trump arremetió contra la prensa, que desde hace tiempo es su enemigo favorito. Pareció deleitarse en forcejear con los reporteros, interrumpiendo repetidas veces sus preguntas y mencionando historias con las que no está de acuerdo. “Muchos de nuestros periodistas no te dirán la verdad. “La mayoría de los medios no hablan por la gente, (sino por) los grupos de interés”, dijo.

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Respuestas sin sentido

El mandatario aceptó preguntas de 17 reporteros el jueves 16 de febrero, muchas más que en la mayoría de las conferencias de prensa de los presidentes. Con frecuencia sus respuestas fueron difíciles de comprender, casi como si fueran el flujo de ideas que se le venían a la cabeza, y algunas de ellas fueron sorprendentemente extrañas.

Dijo que “lo mejor” que podría hacer sería “dispararle” a un buque espía ruso que ha permanecido en aguas internacionales frente a la costa este de Estados Unidos. Le preguntó a una reportera afroestadounidense si ella podría organizar una reunión con los legisladores negros. Y afirmó erróneamente que su victoria en el Colegio Electoral había sido la de mayor margen de cualquier presidente desde Ronald Reagan, pero luego rechazó ese dato y dijo que le habían “dado esa información”.

Aquí la conferencia de prensa 

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