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¡Ingobernabilidad!

26 mayo, 2017 Estuardo Gasparico

El Presidente Jimmy Morales ya debería darse cuenta de que como gobernante es un fracaso y que quienes lo asesoran, parece que lo odian.

“Ante los bloqueos que se reportan este día en distintos puntos del país, manifestamos:  Somos respetuosos del derecho de petición y de manifestación pacífica consagrados en la Constitución Política de la República de Guatemala y hemos exigido de forma consistente a las autoridades, se respeten ambas garantías constitucionales y no se permita el bloqueo de carreteras bajo ninguna circunstancia… Rechazamos categóricamente cualquier medida al margen de la ley que viole el derecho a la libre locomoción, al trabajo, la salud, educación, y demás derechos ciudadanos… Exigimos al MP investigar cualquier ilícito cometido en los bloqueos de carreteras y las estructuras y financiamientos que pudieran estar detrás de los grupos interesados en alterar el orden público…”.

¿Cuántas veces al año escuchamos este clamor del sector empresarial del país?  Porque forma parte de los comunicados que emiten las principales cámaras productivas cada vez que los mal autodenominados “representantes de la sociedad civil” y “defensores de los campesinos”, deciden organizar bloqueos de carreteras durante mañanas enteras, como ocurrió el 23 de mayo pasado.

Y al Gobierno parece no importarle que esto ocurra cada vez que se le antoja al Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) y a la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC) a pesar de los amparos interpuestos por los empresarios, quienes le exigen al ministro de Gobernación y al Procurador de los Derechos Humanos (PDH) “garantizar la libre locomoción de los ciudadanos trabajadores y honrados, que ven sus derechos violentados más de 30 días al año por este tipo de bloqueos”, como lo expuso la Cámara del Agro.

Es más, habrá que averiguar quién financia a esos grupos  y bajo la protección de quiénes actúan, pues ya se convirtieron en referentes de la impunidad con la que procede cualquier “hijo de vecino”, ante la pasividad estatal.

Por otro lado, a diario aparecen cadáveres a la orilla de carreteras, calles y caminos; los presos se escapan de todos lados; los procesos judiciales no avanzan; los diputados no hacen más que perder el tiempo, y los corruptos ríen a quijada batiente.  O sea, vivimos en un escenario de anarquía e ingobernabilidad de esos que caracterizan a los Estados fallidos y a punto del colapso, sin que nadie haga algo al respecto. 

Ante esto, el principal pretexto de tales grupos para movilizarse y detener el tránsito fue la petición de renuncia del mandatario, quien ya debería darse cuenta de que como gobernante es un fracaso y que quienes lo asesoran, parece que lo odian.

Hace poco, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), le entregó a Morales el documento “Escenarios de una gobernabilidad para el cambio”, según el cual, desde hace al menos un decenio se nota una serie de síntomas que auguraban tensiones y el agotamiento de esta gobernabilidad.

Entre ellos están los cambios producidos en la estructura económica; la reducción del aparato estatal; la privatización de los servicios públicos; y la transformación de los partidos políticos en maquinarias electorales y clientelares. 

También el aumento de la inseguridad y el crimen organizado, al punto de que las bandas delincuenciales ha contaminado las dinámicas políticas, sociales y económicas en determinados territorios, evidenciando la debilidad tradicional del Estado para garantizar un orden democrático.

Finalmente, la intensificación de la conflictividad social y  la incapacidad del Estado para darle una solución integral, a excepción del uso frecuente e inefectivo de medidas de orden público forzado.  A ver si el documento les sirve al presidente y sus ministros para mejorar el rumbo del país.

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