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¿Interpelación, extorsión o chantaje?

31 marzo, 2017 Maria del Carmen Acena

La interpelación es un acto legítimo de fiscalización del Organismo Legislativo al Ejecutivo, sin embargo, los diputados HAN ABUSADO.

Después de casi dos años de que el Congreso de la República no interpelaba a un ministro, resulta que el jueves 30 de marzo quiso interpelar a dos. Entre las atribuciones del Legislativo, la Constitución Polìtica de la República contempla en su Artículo 165, inciso j) la interpelación de los ministros de Estado y basta con que un diputado lo solicite, para que la misma se programe y se lleve a cabo.

La Constitución, en su artículo 167, señala que cuando se planteare la interpelación de un ministro, este no podrá ausentarse del país, ni excusarse de responder en forma alguna. Previo a la interpelación se deben enviar las preguntas básicas, sin embargo, cualquier diputado puede realizar las preguntas adicionales que considere importantes. En principio, repreguntar respecto a los asuntos que motivaron la interpelación; sin embargo, la usanza ha sido que las repreguntas terminen siendo mucho más que las básicas y la mayoría sin relación con el tema.

La interpelación es un acto legítimo de fiscalización del Organismo Legislativo al Ejecutivo, sin embargo, los diputados han abusado del poder que se les otorga. Gobiernos como el de la Democracia Cristiana (DC), Partido de Avanzada Nacional (PAN) y el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) no tuvieron tantos desafíos, pues contaban con una mayoría parlamentaria y el lado pernicioso de la interpelación aún no era descubierto. Pero los mayores problemas surgieron en los gobiernos de Jorge Serrano, Ramiro de León Carpio, Óscar Berger, Álvaro Colom y Otto Pérez.

Trascendió que Jorge Serrano, se lanzó a dar el golpe de Estado, porque se le salió de control el nivel de chantaje que le mantenían varios diputados. Sobre Ramiro de León Carpio, a quien le tocaba depurar el Congreso, ciertos diputados se vengaron de él, interpelando a su ministro de Educación, quien luego de recibir el voto de desconfianza, fue apoyado por el Ejecutivo, y al retornar al Congreso, logró que no fuera ratificada la falta de confianza.

Difícilmente olvidar las interpelaciones de dos exministros de Finanzas Públicas, Eduardo Weymann y Pavel Centeno, quienes fueron presionados y menospreciados desmedidamente por los diputados. Lamentablemente, ambos ya fallecieron.

Durante el gobierno del expresidente Berger, algunos partidos de oposición realizaron alianzas con los sindicatos públicos, lo que complicaba y comprometía aún más las interpelaciones. Varios ministros fueron sometidos a linchamientos políticos. Una alianza claramente establecida entre la Unión Nacional de la Esperanza (UNE), el Partido Patriota (PP) y el sindicato de maestros provocó el voto de falta de confianza a mi persona cuando era ministra de Educación, “por querer privatizar la educación”. Pero la población, los medios de comunicación y el Ejecutivo me apoyaron decididamente, por lo que luego de pasar la fustigación política, se lograron realizar aún más cambios en el sistema educativo. También se dio la oportunidad de llevar a cabo el proceso legal de destitución de un líder sindical por no trabajar, el cual se ganó en todas las instancias judiciales, pero el gobierno de la UNE lo volvió a contratar.

Varios ministros de la UNE también fueron sometidos a interpelaciones, especialmente por el PP, para bloquear la aprobación de préstamos que posiblemente destinaría para su campaña electoral. Sin embargo, transaron temas como liberar la Ley de Contrataciones, la obra pública y autorizar a oenegés para la ejecución del presupuesto, sin ningún control.

Los del Partido Líder utilizaron las interpelaciones en el gobierno del PP para detener la agenda legislativa. Posiblemente los ministros de Cultura y Educación tienen el récord del mayor número de días en interpelación (alrededor de uno y dos años, respectivamente). Este abuso presionó al Congreso a un cambio al respecto. De hecho, las reformas a la Ley del Organismo Legislativo regulan el procedimiento con el objetivo de no entrampar la agenda legislativa. Será esta la primera ocasión con nuevas reglas.

Esperamos que las interpelaciones a la ministra de Salud y al ministro de Comunicaciones no se presten a un circo político y que realmente se transparente cuáles son los objetivos de algunos diputados para realizar este ejercicio, en especial con la ministra de Salud, quien apenas lleva ocho meses de gobierno y quien ha sido citada aproximadamente dos veces por semana. El Congreso debe ser muy cuidadoso respecto de sus actos, especialmente frente la sombra de descrédito que pesa sobre la interpelación. ¿Cómo sería una interpelación que le practicaran los ciudadanos a los congresistas?

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