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La competitividad no es solo de carreteras

3 noviembre, 2017 Abelardo Medina

Los vectores para impulsar el desarrollo económico y la productividad de un país, van mucho más allá de la infraestructura física: hay que pensar en el ser humano.

En días recientes, la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa) desarrolló su Encuentro Nacional de Empresarios (Enade) 2017 con el mensaje subyacente que para resolver el problema de la pobreza; la falta de competitividad y productividad empresarial, y por ende para alcanzar el desarrollo económico, debíamos avanzar hacia la construcción de carreteras y el fortalecimiento de la infraestructura física del país.

El ENADE dejó, al margen del lamentable apoyo público a la opacidad por algunos de sus expositores, dos aspectos a resaltar: un ligero giro público de los argumentos empresariales para alcanzar competitividad internacional, la cual históricamente ha estado enclavada en la búsqueda de privilegios tributarios, hacia la adopción de una visión más moderna, aunque limitada, al explorar uno de los conductores del crecimiento y desarrollo: la infraestructura física.

El segundo aspecto fue el toque sorpresivo de Xavier Sala-i-Martín, uno de los diseñadores del Índice de Competitividad Global (ICG) que publica anualmente el World Economic Forum (WEF), quien aprovechó para destacar varios aspectos importantes que condicionan la competitividad de un país, principalmente la infraestructura social y la construcción de capital humano. En su alocución, Sala-i-Martín incluso llegó a decir que para ganar en competitividad, son importantes las carreteras, pero son más importantes las personas.

Lo mencionado resulta muy significativo para el intento de resolver los problemas estructurales de Guatemala, y es convergente con el trabajo de Icefi que, desde hace más de un año, ha insistido, en que como nación se deben abandonar ideas anticuadas asociadas con el perdón de impuestos, por la construcción de una verdadera estrategia de promoción de inversión que nos garantice la competitividad empresarial y el desarrollo social.

Esta estrategia debe incluir aspectos que el WEF ha seña- lado, y que incluyen también la recuperación de las instituciones públicas; el funcionamiento apropiado de los mercados, y la innovación y el aprestamiento tecnológico en la población. Por supuesto que es importante mejorar las carrete- ras, pero el mismo ICG señala que Guatemala ocupa la posición 81 -de 137 países evaluados- en infraestructura, mientras que ocupa la 107 en salud y educación primaria, la 102 en educación superior y capacitación, y lamentablemente la 110 en fortaleza institucional pública, esta última relacionada con la corrupción, el combate al crimen organizado y a la delincuencia, entre otros.

Por ello, la propuesta del ENADE debe verse con cautela, no en el sentido de que no debe impulsarse una pronta mejora a la infraestructura, sino en cuanto a que este no es el único factor indispensable para mejorar la competitividad del país. En dicho esfuerzo debe avanzarse, como mínimo, hacia mejorar la calidad del capital humano y del capital institucional público. Como consecuencia debemos tomar como bueno el ligero giro del sector empresarial hacia temas más científicos y aprovecharlo para la definición de una verdadera política de inversión, que no solo garantice el crecimiento económico y la sostenibilidad de los negocios empresariales, sino que realmente construya los elementos básicos del desarrollo para la población.

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