ACTUALIDAD

#AsíMeConvertíEn.. “La oveja negra escapada del redil”

23 diciembre, 2017 Redaccion Contrapoder

Hubiera querido regalarte rosas, claveles cortados en tiempos de paz, y adornar tu pelo de rebelde hermosa, sin saberte herida y sin verte llorar…” Para muchos, esta estrofa identifica y define al cantautor guatemalteco Fernando López, un artista fuera de serie, alejado de otros cantantes guatemaltecos,  que venden en masa sus temas comerciales, una oveja negra escapada del redil, pero igualmente conocido en el país y en el extranjero, por musicalizar poemas y por entonar melodías para reivindicar la dignidad humana.

Hablar de él también es hablar de la trova guatemalteca y de grandes exponentes latinoamericanos, con quienes ha compartido escenario, como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Inti Illimani y Quilapayún. Cantar y componer es una pasión que comparte con la antropología, y aunque reconoce que con su talento no ha ganado millones de dólares, no le importa. López aclara que ser trovador le ha dado momentos hermosos, en medio del sentimiento por las etapas difíciles que ha atravesado el país.

Ya sea desde Guatemala o de otra nación de Centroamérica, Cuba, Noruega, Alemania o Italia, por mencionar algunos países donde ha ofrecido conciertos, este compositor le ha cantado a su tierra, a su gente y a las distintas dictaduras que han ocurrido a lo largo de la historia guatemalteca. De ahí que uno de sus temas se denomine “La rebelde primavera”, al definir muy a su estilo al País de la Eterna Primavera.

Su trayectoria

“Inicié a lo grande, (risas) cuando en 1978, a los 12 años de edad, gané mi participación como delegado por Guatemala al XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, realizado en Costa Rica y en La Habana, Cuba, luego de obtener el primer lugar en las eliminatorias de Quetzaltenango y la capital de Guatemala. En Cuba participé en diferentes escenarios junto a grupos y solistas de todo el mundo que cultivan este género, entre quienes recuerdo con claridad a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Virulo; grupos como Inti Illimani y Quilapayún, entre tantos otros, de quienes recibí el hálito. Desde entonces supe que esto era lo mío”, explica.

Fernando López es conocido por musicalizar poemas de escritores guatemaltecos como Otto René Castillo, Roberto Obregón Morales, Luis de Lión, Roberto Monzón,  Miguel Ángel Asturias y otras importantes plumas de la región,  como Roque Dalton y Virginia Gruter.

Su paso por el grupo “Canto General”

“Aunque no formé parte directamente, sí existió un ligamento muy sincero desde 1987, 88 y 89, cuando gané los festivales de la canción universitaria. Canto General surgía paralelamente con una propuesta idéntica a la mía.  Para entonces, mi búsqueda estaba basada en trascender el panfleto acomodaticio y gratuito de ese entonces, arriesgando un estilo de canción que se cimentara en el cultivo del conocimiento de la técnica guitarrística, el canto y la labor de textos más emparentados con la poesía y la literatura.  Por ello, el grupo encontró en mi composición musical un elemento para su propuesta y pidieron interpretar dos de mis canciones que ya habían abierto brecha, porque formaron parte de mi segundo material grabado en 1990, y que venía cantando desde hace mucho tiempo. Las compuse con base en textos de Otto René Castillo y José Chamalé”, explica López.

Foto por: Allan Mendoza Fotografía

Triunfos y fracasos

El cantautor aclara que su oficio de trovar la realidad y la esperanza por una mejor convivencia humana, no cuadra con los parámetros de éxito o fracaso con las nociones comerciales y mediatizadas, “a las cuales aspiran, o del cual rehúyen, quienes hacen del arte un mecanismo de búsqueda de movilidad social y económica”.  

“Hay quienes se lamentan por la cantidad de millones de dólares que todavía no logran ganar con sus canciones y una buena cantidad de ellos se amargan por eso, (risas). Habiendo aclarado esto, mi travesía como trovador ha estado colmada de momentos de angustia creativa, derivada de las realidades tan brutales que se dan en Guatemala, pero también de momentos y logros muy significativos desde 1978, por  haberme presentado por Guatemala en diversos festivales internacionales en Latinoamérica, Europa, Escandinavia y Asia”, continúa.

Además, dice que contar con diez discos grabados y tres más en curso y tres DVD; realizar giras anuales desde hace ya varios años por circuitos de música del mundo; que el maestro Joaquín Orellana le haya pedido producir y grabar sus cancionces nostalgicas;  haber sido invitado para realizar el recital musical durante el acto de perdón del Estado por la desaparición y ejecución del poeta Otto René Castillo; entre muchos otros eventos, sin duda, han sido algunos de los momentos más hermosos que este oficio le ha brindado, relata el cantantante nacional.

 

Creo ser un ave migratoria, con alas insumisas porque voy y vengo de la canción a la antropología, dos de mis pasiones y apuestas políticas más significativas.”

 

Homenaje a Miguel Ángel Asturias

Mi trabajo como trovador y cantautor inicia fundamentalmente con la lectura y musicalización de poetas guatemaltecos, de la generación comprometida: Werner Ovalle López, Otto René Castillo, Roberto Obregón, Alaíde Foppa, Luis de Lion, y de poetas rumanos como Leo Bogza y Verónica Porumbaco”, expone.

 

Luego indica que por eso hizo el videoclip oficial de este tema y quiso dedicarlo mutuamente a Asturias, a los 50 años de haberle sido otorgado el Premio Nobel de Literatura; y a Francisco Méndez, Premio Nacional de Literatura 2017, “hermano generacional mío, que alcanzó tan alto galardón y quien en sus palabras de agradecimiento del premio, sin yo merecerlo, mencionó mi trabajo como trovador, de lo cual guardo gratitud eterna.  Esta canción fue filmada y grabada en directo en el estudio, en agosto de 2017 en Guatemala, junto a mi banda Jazz Fusión, integrada por grandes músicos del jazz en el país como Carlos Duarte o Germán Giordano; y presencias sonoras más recientes entre quienes cuento y agradezco a Mynor García, Alejandro Soto, Luis Teba, Melvin Velázquez, Henndel Rivas y Helton García”, destaca el trovador.

¿Cómo te defines y cómo te gustaría que te recuerden?

“Creo ser un ave migratoria, con alas insumisas porque voy y vengo de la canción a la antropología, dos de mis pasiones y apuestas políticas más significativas. A sabiendas de lo tenaz de la poesía y el trabajo creativo, estoy siempre en curso, cambiante, y sin tomar el extravío fácil y complaciente.  Soy un ser humano que se vino a repartir, pero voy entero al practicar mis utopías. Si quedara alguna presencia de mi oficio, me vendría como anillo al dedo, lo de oveja negra escapada del redil, sin culpas, comandantes ni demonios (risas)”.

Te puede interesar: Álvaro Arzú cuenta sus memorias en libro de Adolfo Méndez Vides

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS