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Las amnistías y su efecto en la moral tributaria

26 mayo, 2017 Abelardo Medina

El problema del otorgamiento continuo de oportunidades para evitar el pago de multas y moras es su impacto sobre la moral tributaria en el mediano plazo.

La eficacia del sistema tributario depende de percepciones. El contribuyente pagará sus obligaciones tributarias si confluyen tres elementos principales:  los recursos de que dispone el Gobierno están siendo bien utilizados; la Administración Tributaria descubrirá rápidamente a aquellos que no cumplen con sus pagos; y el sistema tributario es justo; o sea, que todos los contribuyentes pagan impuestos en forma completa y oportuna, sin privilegios.

La aplicación de amnistías tributarias se define en la Enciclopedia de Tributación y Política Tributaria (2005) como (traducción libre): “Un programa que ofrece reducir las penas legales o financieras a aquellos contribuyentes que voluntariamente acuerdan pagar las obligaciones legales pasadas”,  o por Laborda y Sauco (2002) como: “Una medida o conjunto de medidas con el fin de condonar penas o sanciones de carácter civil o criminal a los contribuyentes que admiten voluntariamente no haber pagado la deuda impositiva correspondiente a períodos precedentes -o haberlo hecho parcialmente- y que ahora declaran por entero”.

No importa mucho la conceptualización, sino el papel importante que juegan en el fortalecimiento o debilitamiento de la moral tributaria, conforme lo evidencian numerosos estudios empíricos a nivel mundial, por una enorme gama de autores.

Las amnistías tributarias tienen tres propósitos fundamentales: a) incrementar la recaudación en el corto plazo, b) permitir la regularización de los contribuyentes morosos con la esperanza de que se conviertan en regulares, c) obtener información de los sujetos morosos, que permita fortalecer la fiscalización.

La evidencia empírica muestra que sobre el primer propósito, las amnistías tienen cierto resultado exitoso, a  consecuencia de que los morosos pagan los impuestos caídos, atendiendo al beneficio que se les ofrece. Sobre el tercer propósito, la evidencia muestra que los beneficios dependen del tipo de contribuyente que se formaliza y si son intermediarios en las cadenas de comercialización, pueden dar mucha información nueva a las autoridades tributarias.

El problema real de las amnistías tributarias está en la obtención del segundo objetivo y que puede tener un efecto desastroso sobre la moral tributaria.  Si bien es cierto, un grupo de contribuyentes se regularizará, no existe garantía de que mantendrán dicha condición en el largo plazo, especialmente si existe la práctica periódica de aprobar herramientas similares, por lo que lo más probable es que estarán a la espera de una nueva amnistía para regularizar sus futuros atrasos; pero el impacto más severo se da en los contribuyentes cumplidos, quienes se sienten molestos por los beneficios otorgados a los morosos,  e incluso caen en el riesgo de incorporarse a los que no cumplen.

El ministro de Finanzas, sus asesores y representantes del sector empresarial manifestaron que el propósito de la exoneración de multas y sanciones aprobada (y que no aceptan como amnistía tributaria, lo que demuestra su poca especialización) es regularizar a los pequeños contribuyentes y  aumentar la base tributaria y que su objetivo no es recaudatorio, pero podrían lograrse resultados contrarios…

Todo parece indicar que se logrará un incremento en la recaudación de corto plazo derivado del perdón tributario a los grandes contribuyentes morosos que ha perseguido la administración tributaria, pero el impacto sobre la moral tributaria y los ciudadanos puede ser negativo en el mediano y largo plazos, por lo que podríamos esperar incluso un aumento de la evasión en los próximos años, tal y como se manifiesta desde 2013.

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