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Las hidroeléctricas son necesarias

10 marzo, 2017 Redaccion Canal Antigua

La energía hídrica es una fuente renovable de energía limpia y su impacto ambiental y social puede ser mínimo. El oponerse a estos proyectos en su totalidad es tener una visión un tanto miope de la situación nacional y global. Enfrentamos tiempos en los que se debe pasar a un modelo de energía limpia y renovable para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y poder luchar contra el cambio climático que acecha a nivel global. Por lo tanto, las hidroeléctricas deben tener su lugar en nuestro modelo de país, pero no como se están ejecutando.

Los embalses no deben atrapar un 100% del caudal del río que se utilizará para la generación. Un porcentaje del caudal adecuado para cada río puede ser tomado sin generar mayor impacto en el ecosistema acuático y los embalses no deben ser tan dañinos para los ecosistemas circundantes. Estos embalses menores pueden ser construidos en serie sobre un mismo río para poder suplir la demanda de energía que se requiere. Sin embargo, el tratar de recortar costos y maximizar ganancias (voracidad) es lo que termina generando los costos ambientales y sociales que causan conflictos.

Los proyectos también deben de presentar un Estudio de Impacto Ambiental de calidad y que contemple el impacto social. Las autoridades respectivas (MARN y MEM) deben tener la capacidad de análisis para poder emitir un dictamen en todos los casos, aunque esto sea tardado y respetar el dictamen de otras instituciones. Esto implica eliminar la corrupción y el clientelismo que se da en las instituciones encargadas de la autorización de estos proyectos y de muchos otros que operan en el país y es una llamada de atención para que el gabinete del presidente actúe, demostrando su interés por el medio ambiente.

Por último, se debe abordar el tema más espinoso: el impacto social e intereses políticos. Se debe comprender el proceso de generación, transporte y distribución de la energía para poder encontrar los problemas. Uno de los principales es que todos estos procesos se cobran al consumidor final, aún con el subsidio a la tarifa social y los beneficiados por este negocio son una diminuta cúpula. La descentralización del negocio de la energía en el país, buscando un modelo sostenible y de bajo impacto, como la energía hídrica, solar y eólica responsable, garantiza al país un mercado más competitivo, menores precios, mayor inversión e independencia energética. Guatemala genera suficiente energía para abastecer a su población y exportar, pero aun así un 21.5% de la población no tenía acceso para 2012. Parece que la preocupación de los empresarios de energía del país no es abastecer a la población ni poder articular adecuadamente sus proyectos con la población cercana y el gobierno, tanto a nivel nacional como municipal, debe implementar nuevas estrategias de electrificación. Un ejemplo es Chajul. Es cabecera municipal, pero no cuenta con alumbrado público ni asfalto. Hasta hace unos años tuvo acceso a luz, a pesar de que el proyecto Hidro Xacbal opere a 16 km.

*Con información de Sergio González

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