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Las Mipymes ¿están acelerando el desarrollo?

26 mayo, 2017 Rodolfo Castillo

“…hace referencia al cambio en la mentalidad de los dirigentes de las empresas; dejando atrás la idea absoluta de la obtención de utilidades”.

Existen debilidades en las políticas para el desarrollo de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipyme), como el limitado alcance de los programas, las  evaluaciones, las dificultades de articulación interinstitucional y focalización de las políticas.  Parece no estar claro el papel que las Mipyme deben desempeñar en el desarrollo económico y sobre el rumbo que deben tomar las políticas públicas de apoyo a estas empresas.

Falta una trayectoria de aprendizaje evolutivo de las instituciones responsables de la ejecución de las políticas, que se traduce en los magros frutos de las acciones públicas y privadas para desarrollar a las Mipyme y obedece al diseño de las políticas, algunas veces relacionado con la poca claridad en la definición de los objetivos; y otras, con la apropiación de un marco teórico incompleto basado en las fallas de mercado.

Unos consideran que la intervención gubernamental solo se justifica cuando los mercados no operan de manera eficiente y que no se deben solucionar fallas de mercado, sino crear nuevos.  No se trata de corregir distorsiones, sino de generar cambios en la estructura productiva y modelar nuevas formas de producción que incorporen el cambio tecnológico y la innovación como variables significativas.

Haciendo un análisis comparativo con países cercanos, estamos perdiendo ventajas en la mayoría de campos y seguimos siendo proveedores de materias primas, que en varios casos recibimos de regreso, con valor agregado, en nuestro mercado.

Tampoco se han logrado acuerdos sobre la aplicación de políticas de asistencia individual, versus asistencia sistémica. La interrogante central es si las intervenciones tienden a ser puntuales y su finalidad es atenuar o eliminar las distorsiones en el funcionamiento de los mercados; o se deben aplicar estrategias más integrales de apoyo a estas empresas, motivadas por el desarrollo productivo.  Estos aspectos son los que deben ser analizados conjuntamente por los diversos actores y sectores relacionados con el fomento y desarrollo de las mismas. Es evidente que no han recibido la atención del caso. Desde hace más de 10 años que se formuló la política vigente, pero no se han realizado evaluaciones serias ni se han planteado correcciones o mejoras.

Al menos en cuatro aspectos, las Mipyme pueden desempeñar un papel importante:  i)   la articulación de las cadenas productivas, fortaleciendo los eslabones, apostando a mejorar el contenido tecnológico y a un uso  intensivo del conocimiento empresarial,  ii)este proceso debe contribuir a aumentar la creación de empleo, la calidad del mismo, elevar el salario real promedio de la economía y colaborar a una mejor distribución del ingreso;  iii) desempeñar un rol decisivo en el desarrollo regional, sobre todo cuando se apunta a agregar valor al manejo racional de los recursos naturales, a la promoción de mejores eslabones productivos y a los conglomerados dinámicos de las producciones locales y regionales, favoreciendo la reducción de las brechas de desarrollo entre los diferentes territorios; y iv) las empresas con menor desarrollo deberían ser la fuente de un conjunto de nuevas compañías de mayor escala a mediano y largo plazos, constituidas sobre bases más sólidas y más comprometidas con un proyecto económico de desarrollo en el que la movilidad social ascendente, la inclusión, la mejor distribución y la responsabilidad social y ambiental, sean una aspiración central.

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