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“Ley de las Vaquitas”, ¿otro desliz del Minfin?

20 abril, 2017 Redaccion Contrapoder

Escrito por Abelardo Medina.

El Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin) compromete su visión técnica, por favorecer a los intereses del más rancio sector empresarial.

Hace ocho meses, el Ejecutivo envió al Congreso, por iniciativa del Minfin, una propuesta de reforma tributaria que descuidó la observancia de los principios tributarios aceptados que se basaba en la elevación del impuesto al diésel en casi 400 por ciento, con la justificación de que muchos países habían hecho algo similar, luego de la reducción de los precios del petróleo.

La propuesta, elaborada por técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), carecía de una apropiada formulación técnica y de la evaluación de los impactos económicos esperados y sobreestimó la popularidad del gobierno para impulsar cambios tributarios que impactarían los precios y a los grupos de menores ingresos… Su posterior retiro y el reconocimiento tácito de los errores, se consideró un desliz del Minfin, plagado de funcionarios entusiastas, pero con poca formación tributaria.

Recientemente, por iniciativa de un diputado de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) avalada por congresistas de cuestionable integridad, se presentó una propuesta de ley para crear un régimen de tributación especial para los ganaderos -y posteriormente, también agricultores-, que necesitan urgentemente una tabla de salvación ante el pánico causado por el acceso de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) a la información bancaria.     La iniciativa fue rechazada por el Directorio de la SAT, que señaló la potencial pérdida de muchos millones.

Luego, la Comisión de Finanzas Públicas del Congreso solicitó al Minfin la elaboración de una propuesta que atendiera los aspectos técnicos y no perjudicara la recaudación.   Como resultado, el ministerio entregó una nueva versión, solo que ahora, además de beneficiar a agricultores y ganaderos, incluye una amnistía -que no se llama así- pero que perdona impuestos y multas a los contribuyentes omisos que lo soliciten, y a los que enfrentan procesos en la SAT por el uso de facturas falsas.   Paradójicamente, ahora el Directorio de la SAT liderado por el Minfin, no se pronunció en contra y no hizo referencia a la amnistía.

El establecimiento de un sistema especial de pago para los contribuyentes de poca capacidad administrativa no es inapropiado, sobre todo si permite su inserción a la formalidad económica, pero favorecer solo a un segmento económico sí. Si es bueno para un grupo, ¿porque no alcanza a otros?   ¿En donde están los estudios que demuestran que aplicarlo a los ganaderos y agricultores es bueno y a los demás no? ¿En dónde se demuestra que los pequeños contribuyentes deben tener más limitaciones que ellos?

Lo peor es el intento descarado del Minfin y de algunos diputados, de introducir mecanismos de impunidad tributaria para los segmentos empresariales acusados de falsificar facturas y de los que no han presentado las declaraciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de retenciones a los trabajadores, que ya es apropiación indebida y se sanciona con cárcel.   Lejos de estar promoviendo esta amnistía, el Minfin debiera dar su espaldarazo a la SAT para que los persiga penalmente y no ocasionar que los ganaderos pidan la renuncia del Superintendente por no apoyar su iniciativa.

La conocida popularmente como “ley de las vaquitas”, es un nuevo desliz del Minfin, ahora mucho más grave, y que pone en entredicho la visión técnica del mismo al plegarse a los intereses del más rancio grupo empresarial del país y pone en duda la capacidad de sus funcionarios para conducir el ente que debiera ser rector, diseñador, evaluador y propulsor del sistema tributario.

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