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Así me convertí en líder de artesanos

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22 octubre, 2017 Redaccion Contrapoder

A pesar de la pobreza, el desempleo y la falta de oportunidades en su natal Momostenango, Byron Humberto Ralac Argueta, a sus 25 años de edad, no ve miseria ni barreras a su alrededor. Más bien percibe oportunidades y emprendimiento para su pueblo, el que tiene una ancestral cultura y una rica historia artesanal.

La frase “toda crisis es una oportunidad” le queda como anillo al dedo a Ralac, quien a pesar de las difíciles condiciones donde se crió y creció, actualmente es el presidente de Red-Juvem, una organización integrada en su mayoría por jóvenes, que encontraron en este grupo una inspiración para seguir adelante y elaborar sus productos con calidad, para el mercado nacional y para la exportación.

Su humilde personalidad contrasta con su enérgica convicción cuando menciona la necesidad de organizarse para cumplir sus sueños, a pesar de las adversidades. Al preguntarle cómo nació Red-Juvem, Byron comienza explicando lo siguiente:

“Totonicapán tiene grandes índices de pobreza, donde las personas viven con menos de US$1 al día y el 52.4 por ciento de la población es del género femenino y vive la pobreza más de cerca, por ser ellas las responsables del cuidado del hogar y de los hijos”.  Sin embargo, Ralac afirma que sí se puede y como muestra, un ejemplo:

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Foto: Cortesía Byron Ralac

Artesanos Red-Juvem

Esta organización se creó a finales del año 2009, ante las distintas problemáticas que afectaban al municipio, en especial a la población joven.

“Comenzamos con proyectos pequeños, como bisutería, siembra de árboles frutales y hortalizas, aunque fueron proyectos que nunca tomaron fuerza y desaparecieron en el camino”.

No obstante, la palabra rendirse no existe en el diccionario de este emprendedor, por lo que en 2014 y 2015 inició otros proyectos de sostenibilidad, como un grupo cultural llamado KABAWIL (danzas folklóricas y mayas); el cultivo de hongos-ostras con el nombre “Hongos del Risco”; pero pricipalmente, la producción de artenanías “Juan Batz” (alfombras, ponchos, cojines y ropa; todas las prendas trabajadas con lana de oveja).

“La  ovinocultura y la tejeduría fue y sigue siendo base de la economía momosteca desde hace siglos y decayó por la importación de fibras sintéticas. Ahora, buscamos incrementar los ingresos de cada familia y mejorar la seguridad alimen taria, pero siempre integrando el enfoque ambiental y de género”.

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Foto: Cortesía Byron Ralac

Herencia de tejedores

La lana de oveja es muy popular en Totonicapán y de ahí, que la tejeduría momosteca ha sido transmitida de padres a hijos, a través de muchas generaciones. Ralac comenta que ese talento ha ido mejorando e innovando, mediante el trabajo productivo de los jóvenes.

“Esto nos ha ayudado a que actualmente, como organización, hemos iniciado la vinculación al mercado internacional, coordinando con exportadores, que es uno de los principales propósitos del proyecto”.

Este joven emprendedor dice que todavía no han logrado exportaciones de forma directa como Red-Juvem; sin embargo, han coordinado envíos directos con compradores de países como Estados Unidos, Alemania, Bélgica y España, entre otros.

“Considero que mientras podamos ofrecer oportunidades de empleo, con productos muy propios del municipio y pagando al artesano un precio justo, tendremos una gran oportunidad para mejorar las condiciones de vida de los artesanos y evitar que salgan hacia otro país”, añade.

A criterio  de este dirigente, lo que hace falta en Guatemala es que se crea más en el trabajo de la juventud, y que este grupo poblacional se arriesgue para construir algo mejor. “No solo hay que ser trabajadores, sino que se deben emprender iniciativas propias”, recomienda.

Byron añade que al país también le hace falta gente honesta, honrada y con pensamiento crítico, pues considera que los acontecimientos del Gobierno “golpean fuertemente” a la juventud, lo que genera más pobreza.

Al preguntarle cuál es su sueño, dijo que es viajar alrededor del mundo para conocer mercados, tendencias y modas.  “Soñamos con algún día convertirnos en una empresa exportadora de artesanías, que contribuya a mejorar la calidad de vida de muchos artesanos jóvenes y hallar la manera de construir una población organizada”.

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