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Lo que Maroon 5 nos demuestra…

10 mayo, 2017 Mauricio Chaulon

Acaba de ser de lo más comentado, tanto en redes sociales como en conversaciones. El precio de las entradas para ver al grupo Maroon 5 en Guatemala tiene rangos altísimos, que van desde los Q.400.00 hasta los Q.4,000.00. Usted, amable lector y lectora, es probable que haya visto al menos un comentario satírico al respecto. El problema no es en sí que venga cualquiera a ofrecer mercancías a precios exorbitantes, sino que suceda con frecuencia en este país y haya quiénes las paguen. Eso es un indicador que nos dice mucho. Analicemos detenidamente la situación. Hay restaurantes donde una bebida que por lo regular tiene un importe de Q.5.00 la venden a Q.25.00, es decir que obtuvieron una ganancia neta del 400 %.

Existen en este país almacenes de ropa cuyos vestidos tienen un costo no mayor a Q.300.00 y los venden en Q.5,000.00. Apartamentos que en áreas de capas medias -ahora durante el boom de los edificios para viviendas- tienen un valor en el mercado superior a los cien mil dólares, con mensualidades enormes como si se tratase de casas de lujo. Colegios con cuotas sumamente altas, y sin infraestructura o condiciones académicas fuera de lo normal. Hay muchísimas personas dentro de los estratos aspiracionales (capas medias) dispuestas a endeudarse, fundamentalmente por prestigio. Otros pueden pagarlo: los ricos tradicionales y los nuevos ricos, contándose entre estos el crimen organizado, políticos, operadores de la política, intermediarios comerciales entre el Estado y el capital privado, por mencionar a los más representativos. Los primeros, poseen los medios de producción (tierra, comercios grandes, industria) y también se articulan a los segundos para hacer funcionar la maquinaria legal e ilegal que permite seguir acumulando capital a través de la explotación de inmensas mayorías.

Recuerdo cuando equipos de fútbol profesional de la Liga Mayor guatemalteca se convirtieron en los mejores pagadores de sueldos a jugadores y técnicos; me refiero en específico al Club Comunicaciones y al Club Social y Deportivo Municipal. Ni siquiera hemos ido a un campeonato mundial de fútbol, pero a Comunicaciones y a Municipal venían a jugar o a entrenar argentinos, uruguayos, paraguayos, costarricenses, brasileños. Guatemala como la meca de los salarios para futbolistas en Centroamérica, pero también de las deudas de equipos pequeños que debieron descender o vender su ficha para no incurrir en multas impagables.

Así es Guatemala, un país de extremos en el tener y el no tener. Están quienes hoy pierden su casa y los que se endeudan durante un cuarto de siglo (o más) para lograr un apartamento con sensación de lujo. Están quienes no tienen ya ni su fuerza de trabajo para vivir, y quienes pagan cantidades grandes por comida que los va a enfermar.

Pero también Guatemala es un país donde el lavado de dinero ocurre en cualquier momento. Lo que les importa a los acumuladores de capital es la ganancia inmediata, y mientras haya quien compre y pague, lo demás no interesa. Así como en el fútbol nacional se encarecieron los salarios y eso hizo que equipos completos no pudiesen hacerse con los servicios de un buen extranjero mientras que los campeones sólo eran cremas o rojos, de igual forma se hará con conciertos u otros eventos. Si hay quien pague, se vende y ya. Y se sigue probando el aumento del valor de la mercancía, puesto que se sabe que aquí corre el capital dinero ya sea por explotación interna y externa (migrantes y remesas) o por crimen organizado y corrupción. Eso saca a flote todo esto de Maroon 5. Habrá qué ver quiénes estarán en la primera fila (si no suspenden el concierto, pues).

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