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Los hábitos que atentan contra el agua

7 junio, 2017 Ingrid Roldan

El crecimiento del área metropolitana ha cambiado el panorama. Los que hasta hace unas décadas eran municipios vecinos –y formalmente siguen siéndolo- hoy forman parte de esa extendida área urbana que tiene sus beneficios, pero también sus problemas, uno de estos es el del agua. Obtenerla no es tarea fácil.

Según datos del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR), de la Universidad de San Carlos (USAC), la población de la Ciudad de Guatemala demandaba el año pasado 680 mil metros cúbicos de agua y Empagua generaba alrededor de 493 mil, lo que implicaba un 15 por ciento menos de lo que se requiere. Además, el 40 por ciento del agua se pierde en la ciudad por conexiones clandestinas, robos y cañerías viejas.

“Cerca o más del 80 por ciento del agua proviene de los mantos acuíferos, se extrae mediante pozos mecánicos. El otro 20 por ciento es de fuentes superficiales incluyendo el Xayá Pixcayá que a nivel del área metropolitana ya no representa un peso tan fuerte”, dice Nils Saubes, investigador del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente, de la Universidad Rafael Landívar (IARNA-URL).

Esto implica varios problemas, uno de ellos es que el recurso se puede agotar en poco tiempo. “No sabemos cuánta agua hay abajo. Sí sabemos que nos la estamos acabando porque los pozos se están yendo más al fondo, cada vez hay que perforar más profundo. Además, no hay estudios al respecto”, enfatiza Virginia Mosquera (IARNA-URL).

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El agua se extrae de pozos o debe ser tratada para consumo humano. Foto Rocío Conde / CP
El agua se extrae de pozos o debe ser tratada para consumo humano. Fotos Rocío Conde / CP

 

 

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