ACTUALIDAD

Los niños que no conocen otra vida sino la de prisión

18 junio, 2017 Coralia Orantes Diario Digital

Viven tras los barrotes, en la cárcel dan sus primeros pasos y dicen sus primeras palabras. Pese a que no han cometido ningún delito, deben acompañar a sus mamás hasta que cumplan 4 años, después tienen que adaptarse a otra vida con sus familiares o casas hogares.

Este es el caso de Andrea, una menor de 4 años quien acaba de salir de prisión y fue la compañera de su mamá, sentenciada por drogadicción y vínculos a la trata de personas.

Literas de las prisiones. Foto: Flickr Mingob

La menor se acaba de incorporar a la vida fuera de las rejas, se acostumbra a sus dos hermanos y su nueva casa. Aunque ellos comprenden que tienen una hermana, no se logran explicar por qué después de cuatro años viene una hermana y vivirá con ellos.

Estadísticas del Sistema Penitenciario (SP) reportan la existencia de al menos 99 menores que están internos en las áreas maternales de Santa Teresa y el Centro de Orientación Femenina (COF) en Fraijanes 1. Hay 46  niños y 45 niñas.

Después de los 4 años los niños tiene que ser acogidos por familiares o amigos, que sean de confianza, para que se responsabilicen de su crianza y educación, mientras sus madres resuelven su situación judicial en los tribunales de justicia.

En caso que no exista un familiar o amigo que sean idóneos, los menores serán institucionalizados y enviados a un centro estatal para velar por su integridad.

La cárcel de Guantánamo ha recibido en total a 780 detenidos. Foto: AP

“Las reclusas pueden vivir con sus hijos menores de 4 años”, estipula el artículo 52 de. la Ley del Régimen Penitenciario.

En el Centro de Detención para Mujeres Santa Teresa, zona 18 de la capital, viven 66 infantes, contrario a la cárcel de Zacapa donde no hay ninguno. 

La situación de Andrea y sus dos hermanos, fue decidida por un juez al darle la custodia a una tía de la madre de la menores,  quién tiene las posibilidades económicas para ofrecerles un buen futuro.

Un escudo para el ingreso de ilícitos

Con la excusa que los bebés necesitan medicamentos, leche u otros en seres, las madres ingresan ilicitos que venden en el interior de las cárceles, aseguró Andrea Barrios Coordinadora General de Colectivo Artesana.

Donaciones de leche, pañales y alimentos que reciben las reclusas por algunas organizaciones sin fines de lucro también son trasegados para obtener dinero y beneficios y adquirir cosas que ellas necesitan, dijo Barrios. 

Registradores del Renap. Foto: Flickr Mingob

Barrios agregó que actualmente están gestionando las inscripciones de los recién nacidos con el  Registro Nacional de Personas (RENAP) para que puedan identificarlos oficialmente, porque muchos de ellos están indocumentados. 

Las madres con sus niños en la prisión también están hacinadas debido a que las cárceles colapsaron de su capacidad, confirmó Rudy Esquivel, portavoz de presidios.

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS