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Macron, joven y enamorado

26 mayo, 2017 Vanessa Nunez

El nuevo presidente francés junto a su esposa, 24 años mayor que él, ha vivido una historia de amor que cautivó a los votantes.

Desde Napoleón Bonaparte (1769), la República de Francia no había tenido un jefe de Estado tan joven. Emmanuel Macron (1977), el recién electo presidente francés, cumplió los 39 años en diciembre.

El joven político, electo el 7 de mayo como el vigesimoquinto presidente de Francia, es un especialista en inversión, asociado del banco Rothschild & Co. y fue asesor económico del expresidente François Hollande.

En agosto del 2014 fue nombrado ministro de Economía, cargo del que dimitió dos años más tarde para dedicarse a su proyecto político denominado En Marche! Tres meses más tarde, anunció su candidatura a la Presidencia. Ganó en segunda vuelta, frente a la ultraderechista Marine Le Pen, con un 66.1 por ciento de votos.

Macron es hijo de un médico neurólogo y una doctora. Fue un niño genio y precoz. Estudió filosofía, luego ciencias políticas y fue militante del partido socialista desde los 24 años. En el 2004 se convirtió en inspector de finanzas. Ya en el Elíseo fue el encargado de las relaciones del presidente con los grandes empresarios.

Sin embargo, su brillante trayectoria profesional y política no parece haber llamado tanto la atención, como sí ha ocurrido con su vida privada, cuyos retazos él mismo se encargó de filtrar.  Y es que ahora que se ha convertido en presidente, algunos cuestionan qué tanta influencia tuvo su historia matrimonial, a fin de ganar simpatías entre los votantes.

Macron –casado con Brigitte Trogneux, una mujer perteneciente a una familia acaudalada dedicada a la industria pastelera, 24 años mayor que él– no solo relató historias sobre el primer encuentro que tuvieron en el colegio, cuando él era estudiante y ella maestra, sino que también defendió su relación. “(Ella está) siempre presente y cada vez más. Sin ella no sería quien soy”, ha dicho.

Macron contaba con 15 años cuando conoció a Trogneux. Ella estaba casada con un banquero, tenía tres hijos y era maestra de teatro, arte que la vinculó con el futuro político, al escribir juntos una obra.

“Las cosas sucedieron subrepticiamente y me enamoré. Por una complicidad intelectual que se convirtió, día a día, en una proximidad sensible. Después, sin contienda alguna, en una pasión que todavía dura”, afirmó Macron.

Los padres del joven se opusieron a la relación. La madre incluso trató de disuadir a Trogneux. Pero Macron la defendió. Hoy día afirma que la verdadera valentía fue de ella, quien estuvo dispuesta a dejarlo todo por un hombre que, en aquel momento, no tenía nada qué ofrecer.

La historia de amor entre Trogneux y Macron, que se casaron finalmente cuando él tenía 30 años y ella 54, es sin duda cautivadora para algunos. Para otros es, sin embargo, un escándalo. Una mujer mayor con un hombre apuesto y poderoso, es algo que aún horroriza a los más conservadores. Macron, ante los ataques, llegó incluso a pedir a los medios que no se insistiera tanto en la diferencia de edades entre ellos, sino en la fidelidad que ambos se profesan a nivel emocional e intelectual.

Pese a todo, Macron supo sacar provecho de su pasado y logró cautivar a los votantes, invirtiendo a su favor lo que otros quisieron convertir en su talón de Aquiles. Macron, intencionalmente o no, devolvió a Francia lo que la mayoría de los políticos ha dejado de dar: una ilusión.

El gabinete de gobierno del nuevo presidente estará formado por un 50 por ciento de mujeres, lo que ha levantado aún más el entusiasmo y las expectativas frente a este joven político que, se espera, signifique un cambio de paradigma en la política europea.

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