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Cientos de migrantes tratan de saltar la valla entre México y EE.UU.

25 noviembre, 2018 Marco Sajquin

Cientos de migrantes centroamericanos intentaban este domingo en Tijuana saltar la valla fronteriza que separa a México y Estados Unidos en medio de empujones y con mujeres que llevaban incluso a sus niños, sin que la policía local pudiera contener a la multitud.

Al menos 500 migrantes que participaban en una manifestación desde el albergue en el que están unos 5 mil centroamericanos se separaron de la marcha y se lanzaron, sin éxito, hacia la línea fronteriza de Estados Unidos.

En la mañana, los migrantes improvisaron pancartas con mantas en las que dibujaron las banderas de México, Honduras y Estados Unidos, otros escribieron lemas como «#Todos somos hermanos», «Gracias México por albergar a nuestros hijos», «Trump no somos tus enemigos».

Helicópteros estadounidenses seguían desde el cielo los movimientos del albergue, localizado muy cerca de la valla que separa a Tijuana de San Diego, California.

AFP.

Esta estrecha vigilancia es parte del dispositivo de seguridad ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien acusa a los centroamericanos de pretender invadir Estados Unidos luego de cruzar México en una gigantesca caravana.

El gobierno saliente de Enrique Peña Nieto ha rechazado ser tercer país seguro, aunque también ha lanzado programas de empleo en Tijuana que exhortan a los centroamericanos a permanecer en México mientras esperan su turno para presentar su petición de refugio.

Dolores París Pombo, experta en migración del Colegio de la Frontera Norte, con sede en Tijuana, dijo a la AFP que una política similar a la que exige Trump se aplica de facto en México.

«Ya sucede en los hechos desde 2016. Los migrantes, en su mayoría centroamericanos, llegan a frontera y se tienen que apuntar en un cuaderno que circula entre los migrantes, que no sabemos quién controla, para esperar meses a presentar su solicitud», dijo.

De llegar a concretarse el acuerdo de «tercer país seguro», se trataría de una «doble espera» en territorio mexicano, pues se les obligaría a regresar a México a aguardar su audiencia en la corte.

«Las leyes estadounidenses establecen que la solicitud debe ser procesada en 180 días, pero en algunos casos pasan hasta cinco años. ¿Qué van a hacer esos años en México?», añade París Pombo, al señalar que con estas medidas ambos países buscan «desalentar la migración.

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