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¿Qué hace a un libro bueno o malo?

19 octubre, 2018 Redaccion Contrapoder

Si un crítico literario lee esto, seguramente lo considerará como una blasfemia. Pero recordemos que yo no hablo como experta y no pretendo serlo, soy una lectora y como tal, lo que le da valor a un libro es la experiencia, la relación íntima, privada y subjetiva que se genera con el lector, por más que la crítica quiera decirnos lo contrario.

He conocido personas que no leen ficción por considerarlo una pérdida de tiempo, ellos ven la lectura como un proceso de aprendizaje y no como un pasatiempo. ¿Es eso malo? Por supuesto que no, cada cual debe leer lo que le guste, sin embargo, esa visión de la literatura puede ser bastante dañina, sobre todo si se comparte con una persona que aún no es lectora. Estoy de acuerdo con que alguien disfrute leyendo no ficción, pero eso no le debe restar valor a la ficción.

Yo no leo para aprender, sino para disfrutar. Muchas personas no leen porque no han encontrado el libro correcto que los haga enamorarse de la lectura. Muchos de ellos fueron obligados desde niños a leer libros que no captaron su atención e interés. Ahora bien, bastante tenemos que leer para graduarnos de la escuela y de la universidad, pero eso es para muchos una obligación, no un placer. A lo que me refiero es a esa experiencia de leer por goce, como un pasatiempo.

Un libro, sea cual sea su género, siempre nos dejará un aprendizaje, me explico: comencemos por lo más básico, la forma. Un libro bien escrito nos enseña a escribir bien, mejora nuestro vocabulario y ortografía. Y hay libros como los escritos por Carlos Ruiz Zafón, en donde las palabras se saborean, se convierten en magia.

El género de la ciencia ficción que es visto de menos por muchos, puede ser una fuente inagotable de aprendizaje.

Remontémonos a la que es considerada como la primera novela de ciencia ficción, escrita por el astrónomo Johannes Kepler, «Somnium», a principios del siglo XVII, con la intención de presentar al lector una descripción detenida y detallada de cómo se observaría la tierra desde la superficie lunar. Hoy, muchos científicos la consideran como el primer tratado de astronomía lunar. Obviamente el autor es Kepler, pero por regla general, los autores de ciencia ficción, son rigurosos a la hora de escribir sus obras y no dejan de tener fundamentos científicos valiosos.

Uno de mis géneros favoritos es la novela histórica y para la mayoría de historiadores es un tema sensible puesto que hay autores poco rigurosos en su investigación. Pero recordemos que existe novela histórica y ficción histórica. En esta, el autor suele tener más libertades, mientras que la novela histórica debe llevar un proceso más estricto. Recientemente leí la novela, “The Way Of All Flesh”, Canongate Books, 2018, por Ambrose Parry, que es el seudónimo que utilizan el escritor Chris Brookmyre y su esposa, la anestesióloga Marisa Haetzman. Es una novela criminal ambientada en Edimburgo en 1848, que además de ser entretenida, presenta mucha información sobre la práctica de la medicina en el siglo XIX. Haetzman recopiló esa valiosa documentación mientras trabajaba su tesis doctoral y es la fuente primaria que utilizan en la novela.

Tengamos presente que no hay libros malos en términos generales;  obviamente hay libros que nadie desea leer por más bien escritos que estén, pero mayoritariamente hay libros para diferentes tipos de lectores, hay libros que atrapan y libros que no. Lo que necesitamos es más lectores y no más prejuicios a la hora de leer.

*Por Carmina Valdizán

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