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¿Qué pasará tras la salida de Kirstjen Nielsen?

8 abril, 2019 Marco Sajquin

Tras la salida de Kirstjen Nielsen de la Secretaría de Seguridad Nacional surge la duda de si la funcionaria renunció o fue despedida.

Esto luego de que fuentes cercanas a la Casa blanca dijeron a CNN que el presidente Donald Trump expresó su frustración por la situación en la frontera sur.

Nielsen permanecerá en el cargo hasta el 10 de abril y será sustituida interinamente por Kevin McAllenan, el comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza.

McAleenan no es visto como un ideólogo y fue funcionario durante el gobierno del expresidente Barack Obama, por lo que debe haber dudas considerables sobre cuánto tiempo estará en el cargo, aunque tiene menos vínculos problemáticos con el Congreso que los que tenía Nielsen.

La partida de Nielsen, según analistas, es una victoria para las voces conservadoras sobre la inmigración, como Stephen Miller, asesor de políticas de la Casa Blanca, que hace tiempo es escuchado por Trump y está presionando al presidente para que adopte una política fronteriza aún más dura.

La destitución de Nielsen encaja con un patrón de Trump que obliga a marcharse a los funcionarios que han rechazado sus instintos más radicales o no han podido llevarlos a cabo, o que se han ganado la ira por no estar dispuestos a asumir su desafío por la práctica de gobierno convencional.

Entre ellos se encuentran el exsecretario de Estado Rex Tillerson, el ex secretario de Justicia Jeff Sessions, el ex asesor de seguridad nacional HR McMaster y el ex secretario de la Casa Blanca John Kelly.

Sin embargo, también hay una razón más fundamental para la salida de Nielsen que se acerca más al corazón del comportamiento y la estrategia política de Trump que la mayoría de las muchas salidas anteriores de su gobierno.

La salida de Nielsen es el indicio más claro de la imposibilidad de reconciliar los instintos ideológicos y emocionales de Trump sobre la inmigración — lo que lo ayudó a ser presidente– con las realidades legales, humanitarias e internacionales.

Nielsen “creía que la situación se estaba volviendo insostenible” y que Trump “estaba cada vez más alborotado por la crisis fronteriza y hacía peticiones irrazonables e incluso imposibles”, dijo el domingo un alto funcionario del gobierno a Jake Tapper de CNN.

A medida que la crisis en la frontera de Estados Unidos y México empeoró, la tolerancia de Trump hacia Nielsen se terminó.

Y el presidente también podría haber estado buscando un chivo expiatorio.


La semana pasada, se vio obligado a suavizar una amenaza pública de cerrar la frontera sur después de que funcionarios, grupos empresariales y líderes políticos advirtieron sobre un posible desastre económico si seguía adelante.

Cubrió su vergüenza haciendo pedazos la inmigración, con algunos de los argumentos menos limitados sobre el tema que se hayan escuchado de un presidente de Estados Unidos, y que fueron mordaces incluso para los estándares del propio Trump.

“No podemos aceptarlos más. No podemos aceptarlos. Nuestro país está lleno … No podemos aceptarlos más, lo siento. Así que den la vuelta. Así son las cosas”, dijo Trump en un mensaje dirigido a solicitantes de asilo durante una visita a la frontera el viernes.

Un día después, Trump se burló de aquellos que huyen de la persecución en busca de una vida mejor en Estados Unidos, exhibiendo a los solicitantes de asilo como delincuentes y pandilleros, en lugar de las familias que Nielsen describió en una entrevista en CNN la semana pasada.

“Temo por mi vida”, dijo Trump burlonamente durante un discurso ante la Coalición Judía Republicana el sábado. “Estoy muy preocupado de que me acosen si me envían de vuelta a casa. ¡No, no, él será el que acose!”

“¡Asilo, oh, denle asilo! ¡Tiene miedo!”, dijo Trump.

Tensa reunión

La partida de Nielsen, confirmada en una tensa reunión en la Casa Blanca con Trump el domingo por la tarde, se produjo después de días de especulación y fue en retrospectiva una consecuencia lógica de la creciente frustración del presidente.

Había estado insatisfecho con Nielsen durante meses, aunque su relación parecía haber mejorado marginalmente durante el cierre del gobierno que se convirtió en otro revés político para Trump.

En el plano del Triángulo Norte, Nielsen sostuvo reuniones con los ministros del Interior, quienes se comprometieron a fortalecer la seguridad fronteriza.

Las especulaciones sobre su estado se dispararon la semana pasada, después de que Trump repentinamente declarara que frenaría cientos de millones de dólares en ayuda a Honduras, El Salvador y Guatemala, acusándolos de enviar inmigrantes a la frontera de Estados Unidos.

El movimiento socavó por completo a Nielsen, quien apenas unos días antes firmó lo que su departamento llamó un “pacto histórico regional” para abordar la migración de indocumentados desde su origen.

Los expertos en inmigración dijeron que, en última instancia, el recorte de la ayuda empeoraría la situación, ya que agravaría la privación y la anarquía en Centroamérica, lo que es un factor clave para las solicitudes de inmigración y asilo.

*Con información de CNN.

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