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Cinco cosas por saber sobre Rusia, el anfitrión del Mundial de Fútbol

1 junio, 2018 Oliver Paniagua Diario Digital

El evento deportivo más esperado del planeta, la Copa del Mundo, se disputará del 14 de junio al 15 de julio, en Rusia. He aquí cinco cosas que debes saber sobre ese país que ocupa a menudo titulares internacionales.

El país más extenso del mundo

¿Tomar el tren de las 14:00 horas en medio de la noche? Esta situación es posible porque en las estaciones de Rusia rige la hora de Moscú, su capital, pese a que por su extensión, de 17 millones de km2, desde el mar Báltico hasta el océano Pacífico, abarca 11 husos horarios distintos.

La etnia rusa representa la mayoría de sus 146 millones de habitantes y el cristianismo ortodoxo es la religión predominante. No obstante, alberga otros colectivos culturales, como los pueblos del Cáucaso, con mayoría musulmana, mientras que en Siberia la creencia que más abunda es el budismo, por ejemplo.

Herederos de los zares y de la URSS

En la Plaza Roja, el sitio turístico más visitado de Moscú, las iglesias de la época zarista comparten espacio con las estrellas rojas del Kremlin y con la momia de Lenin, que descansa en su mausoleo, como símbolo de la herencia diversa de la Rusia actual.

La memoria nacional, difícil y trágica, sigue siendo una cuestión abierta en Rusia, donde las autoridades no terminan de elegir entre los valores conservadores y tradicionales heredados del imperio zarista y los cambios sociales aportados por la extinguida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Fruto de esa doble vertiente histórica el presidente Vladimir Putin dirige los destinos del país desde hace más de 18 años. Su nuevo mandato, que acaba de comenzar tras haber ganado los comicios de este año, lo mantendrá en el poder hasta 2024.

Embargo alimentario

En Rusia es imposible seguir un partido de fútbol acompañado de un emparedado de paté francés o queso cheddar británico: desde agosto de 2014, el país ha instaurado un embargo sobre la mayoría de productos alimentarios europeos, como respuesta a las sanciones occidentales decretadas en su contra.

Después de haber tenido algunos problemas de suministro, las grandes distribuidoras rusas buscaron nuevos socios y, sobre todo, el país reforzó su propia producción. En los restaurantes moscovitas las ostras de Kamchatka (península del Extremo Oriente) han sustituido a las francesas.

La calidad de los alimentos se ha hundido en algunos casos y se han sucedido varios escándalos sanitarios.

El hockey como deporte rey

El hockey sobre hielo es el deporte rey de Rusia, donde los inviernos, muy largos y duros, transforman los estanques en pistas de patinaje. Los niños rusos crecen admirando a estrellas del hockey, como Ilya Kovalchuk y Pavel Datsyuk, o el legendario atacante soviético Valeri Kharlamov.

Gran aficionado a este deporte, Vladimir Putin participa cada año en un partido de hockey con estrellas de dicha disciplina.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018, la selección rusa de hockey sobre hielo ganó el oro, por primera vez desde 1992, aunque competía con bandera olímpica por la suspensión que pesaba sobre su país.

Por contra, la selección rusa de fútbol está en un momento de gran debilidad. Sin estrellas, aborda este Mundial en casa con más dudas que motivos para la confianza, después de multiplicar los malos partidos en los últimos meses. Incluso superar la primera fase es un asunto de alto riesgo, en un grupo que comparte con el Uruguay de Luis Suárez, el Egipto de Mohamed Salah y Arabia Saudita.

Un internet con bloqueos

Los turistas extranjeros podrían sorprenderse al comprobar que no tienen acceso en Rusia a la plataforma de videos Dailymotion de la red social LinkedIn. Para los rusos, los bloqueos arbitrarios de páginas web, a petición de la justicia, se ha convertido en algo habitual.

Las autoridades reforzaron en los últimos años su vigilancia del internet ruso, apelando a la lucha contra el extremismo y el terrorismo, aunque otras voces denuncian que hay una intención de dominar el debate político y dejar sin voz a los críticos.

La última gran víctima de esa política ‘on line’ es el sistema de mensajes Telegram, cuyo bloqueo fue decretado después de un rechazo a suministrar a los servicios de seguridad la posibilidad de leer los mensajes de los usuarios. La aplicación de ese bloqueo es, sin embargo, muy aleatoria.

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