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Se unen para salvar Atitlán

10 marzo, 2018 Redaccion Contrapoder

«Ya no hay muchos cangrejos ni muchos peces”, se lamenta Tomás, pescador y lanchero que a sus 71 años ha visto cómo la contaminación ha asfixiado el lago de Atitlán, una de las principales áreas turísticas de Guatemala por su belleza natural.

La lancha en la que descansa el anciano es mecida por pequeñas olas que chocan en una de las orillas del lago rodeado por tres imponentes volcanes, testigos de la decadencia de esa maravilla en el occidente del país.

Cerca de la embarcación, unos niños juegan y otro pescador lanza su red intentando atrapar algo, pero el desencanto está a pocos metros de ahí: el río San Francisco, uno de los dos surtidores de agua del lago, descarga sin tregua aguas malolientes arrojadas por las poblaciones asentadas en los alrededores del manto lacustre. “La culpa es de los drenajes”, señala Tomás, sin estar lejos de la realidad. Según estudios de diferentes organizaciones privadas y públicas, las aguas residuales son la principal causa de la contaminación.

Atardecer en el cementerio de San Antonio Palopó, Sololá. Foto: Fabricio Alonzo.

Le siguen la basura sólida y los químicos usados en las actividades agrícolas en los 15 poblados mayas kaqchikel, tz’utujil y k’iche’ que rodean el lago enclavado entre montañas a 1,562 metros sobre el nivel del mar, que aún es un espejo de agua de 125 km2 y una profundidad máxima de 320 metros.

En conclusión, la contaminación está devastando a este recurso natural, que además es uno de los principales atractivos turísticos del país por su panorámica.

Mónica Orozco, directora del Centro de Estudios Atitlán, de la Universidad del Valle de Guatemala, confirma que las principales causas de contaminación del lago son básicamente tres. La primera, las aguas residuales que provienen de los municipios de la cuenca y las que llevan los dos ríos que alimentan al lago. La segunda, las actividades agrícolas, ya que existe mucha erosión de suelos por la topografía del entorno lacustre y el uso de fertilizantes en los cultivos. Por último, los desechos sólidos que se están generando dentro de la propia cuenca.

Por su parte, Ernesto Zelada, coordinador del programa Pro-Atitlán, agrega que “gracias a un cambio de actitud, se han contenido los volúmenes de desechos sólidos que llegan al lago de Atitlán, pero no pasa lo mismo con las aguas residuales, porque siguen entrando en gran volumen”.

Para contener la contaminación se lanzan campañas dirigidas a fomentar el adecuado manejo de la basura, y se prevé la restauración de plantas de tratamiento de aguas servidas alrededor del lago; sin embargo, estos esfuerzos son  insuficientes.

A largo plazo existe la posibilidd de crear un gran colector de aguas negras que rodee toda la cuenca del lago, porque la idea es evitar un proceso crítico de contaminación similar al ocurrido en el lago de Amatitlán, cercano a la capital y convertido en una tragedia ambiental.

Proyectos emergentes

A partir de los proyectos impulsados por la organización Amigos del Lago de Atitlán, nueve municipios de la cuenca contarán con mecanismos adecuados para reciclar residuos sólidos, por medio de un modelo de trabajo sostenible con las comunidades, en colaboración interinstitucional con entidades como la fundación CBC, que participa en la alianza con el propósito de promover la recuperación del cuerpo de agua, como parte de su compromiso con el medioambiente.

El fin último es que a través de acciones concretas se logre generar una adecuada gestión ambiental y desarrollo sostenible. Y aquí nace “Atitlán Recicla”, organización que impulsó un sistema de reciclaje puesto en marcha en 2017 y que se busca consolidar en 2018, para reforzar los procesos de manejo de residuos sólidos en las comunidades de la cuenca del lago.

La iniciativa, en la que participan distintas organizaciones, operará a través de centros de acopio y transferencias intermunicipales, donde se recolectarán residuos reciclables sólidos como aluminio, plástico y vidrio, entre otros, para  fortalecer la cultura de reciclaje entre la población, se informó.

“Es un proyecto que será de mucho beneficio para nuestras comunidades asentadas a orillas del lago. Es importante que todos estemos conscientes que debemos conservarlo”, manifestó Mauricio Méndez, alcalde de San Pedro La Laguna.

Daniel Chival, otro jefe edil de Atitlán, coincidió con Méndez en que el programa de reciclaje comunitario es un gran aporte para las comunidades. La fundación CBC entregó también una lancha y equipo para que los recolectores puedan efectuar mejor su trabajo.

“A través de Atitlán Recicla estamos integrando a todos los miembros de las distintas comunidades, autoridades y organizaciones, para que de esta manera la cultura del reciclaje y la sensibilización ambiental sea una actividad inherente a la población y especialmente a la niñez”, subrayó Anna D´apolito, directora de la Asociación Amigos del Lago de Atitlán.

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