ACTUALIDAD

Secretos entre las piedras de la ciudad sagrada de Zaculeu

9 julio, 2018 Isabel Soto

Cuentan que a su llegada a tierras guatemaltecas en 1525, los conquistadores españoles encontraron  en el occidente uno de los centros ceremoniales y administrativos más  elitistas de la época, llamado por sus pobladores Zaculeu o Tierra Blanca.

Pese al tiempo transcurrido es posible imaginar el asombro que abrazaría a esos hombres del medioevo europeo, marcado por enfermedades contagiosas como la peste bubónica y otras asociadas a la poca higiene  en sus ciudades, ante tamañas edificaciones y calzadas  de piedra donde reinaba la pulcritud.

Las  41 estructuras que continúan en pie en el Parque Arqueológico  Zaculeu —entre  las cuales  se aprecian palacios, templos para sacrificios, plazas y un área para el juego de pelota— sugieren  el esplendor de esos años y reafirman que de este lado también hay muchas maravillas arquitectónicas antiguas por visitar.

Chnab’jul o Xinabajul era el nombre original de esta ciudad, otrora capital del reino mam, cuyo imperio abarcó el altiplano occidental guatemalteco —es decir, los ahora conocidos como departamentos de Huehuetenango, Quetzaltenango, Totonicapán— y parte del estado mexicano sureño de Chiapas.

Pero en el siglo XV de nuestra era el rey quiché Kikab el grande logró someter a sus habitantes y la designó Zakuleauab o Zaculeu.

Desde entonces la dinastía mam impuso su dominio en el territorio, donde, antes de la conquista española, gobernaba el rey Acab, descendiente de la casa Cavec, una  de las principales familias de Balam Acab o los primeros abuelos del mundo maya quiché.

 

El primogénito de Acab, Kaibil Balam, nació hacia el 27 de abril de 1492 y quedó inscrito para siempre en la memoria colectiva guatemalteca como ícono del guerrero dispuesto a defender su tierra a despecho de la adversidad.

Bajo su mando Zaculeu resistió cuatro meses el asedio  de los conquistadores, dirigidos por Gonzalo  de Alvarado, pero la superioridad tecnológica en los armamentos de los  intrusos logró imponerse sobre la tropa mam de 18 mil guerreros.

No obstante, Kaibil Balam buscó refugio en la impresionante Sierra de los Cuchumatanes y desde allí mantuvo una insurrección por casi cinco  años, hasta perderse sin dejar rastro de su destino en los anales de la historia.

Mas entre piedra y piedra de Zaculeu yace la impronta del rey mam jamás conquistado ni derrotado, que desanda las montañas cercanas con su macuahuitl o hacha de piedra, su atlatl o arco de largo alcance, y su itzli o bolsa de cuero para flechas o lanzas.

 

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS