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¿Tener sexo placentero te produce tristeza o vergüenza?

22 septiembre, 2018 Carolina Hernández

Hay quienes después de disfrutar el placer que sigue al sexo sienten tristeza, vergüenza y ansiedad.

Esto se llama disforia poscoital (DPC) o tristeza poscoital y debe su nombre debido a que es lo contrario a la euforia.

Según estudios, en algunos casos las personas pueden volverse irritables y ser abusivas física o verbalmente, cuando deberían sentirse bien con su pareja.

Este síndrome se ha estudiado mayormente en mujeres, pero recientes investigaciones revelan que también es cuestión de hombres.

Los estudios muestran que entre el 22 y 46 por ciento de las mujeres dicen haber sentido DPC al menos una vez en su vida.

Entre el 5 y 10 por ciento reporta haber tenido los síntomas varias veces durante el último mes.

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Esto pasa con los hombres

Psicólogos de la Universidad de Tecnología en Australia entrevistaron a 1 mil 208 hombres de distintos países.

Entre ellos, 41 % dijo haber experimentado DPC al menos una vez en su vida y el 20 % dijo haberla sentido en el último mes.

Entre el 2 y 4 por ciento dijo sentirla de manera regular.

Uno de los participantes expresó «Tengo ataques de llanto y episodios depresivos después del coito».

Otros sienten vergüenza. Según los autores del estudio, estos resultados muestran que la experiencia de los hombres justo después del sexo es «mucho más variada, compleja y matizada de lo que se pensaba».

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Qué ocasiona estas sensaciones de culpa

El médico especialista en salud sexual, Fernando Rosero, expresa que esto puede estar asociado a un proceso hormonal en la amígdala.

«Durante la actividad sexual la amígdala puede disminuir su funcionamiento y luego del acto se vuelve a activar», explica.

Sin embargo, el trastorno también puede estar asociado a estrés psicológico, otras disfunciones sexuales o factores culturales.

«La disforia también puede ser producto de una educación sexual muy restrictiva, por lo cual el sexo le puede generar cuestionamientos o angustias a la persona», explica el Dr. Rosero.

En todo caso, los expertos recomiendan que ante cualquier síntoma que lo mejor es acudir al médico, pues existen distintos tratamientos para la disforia.

«El sexo tiene que ser una relación de bienestar y placer. Cuando exista alguna alteración que no lo permite, es momento de consultar», recomienda Rosero.

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