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300

11 mayo, 2018 Jorge Benavides

Aunque estén presentes algunas inconsistencias históricas, la película 300 tiene como tema central de su argumento la lucha en las Termópilas entre los ciudadanos libres espartanos de frente al avasallante ejército persa que, por medio de la fuerza, buscaba imponer una forma de gobierno contraria a la Democracia, teniendo como resultado la esclavización de los vencidos.

Un grupo de valerosos ciudadanos toma la decisión, sin contrariar el mando legal de respetar la festividad religiosa de las Carneas, de hacer frente a lo que parecía ser una batalla infructuosa dado el tamaño y la fuerza del contingente enviado por Jerjes para destruir la idea del ciudadano libre defendida por el mundo occidental.  Este “choque de civilizaciones” marca la pauta de la Segunda Guerra Médica, conocida como la Batalla de las Termópilas.

Como parte de “Los Nueve Libros de la Historia”, Heródoto narra en el libro VII esta batalla y la consecuente derrota de los espartanos en las Termópilas, pero no sin destacar su importancia dado que se volvería la inspiración para consolidar la victoria en la Batalla de Platea, momento en el que se logrará la defensa final del ideal que engendrará la democracia moderna.

Este preludio no es más que una alegoría a la situación que enfrenta hoy en día Guatemala. La lucha de unos pocos valientes que quieren hacer frente a un monstruo que amenaza la vigencia de los ideales de una sociedad libre, valiéndose de la corrupción para lograr adeptos/esclavos que a su vez sean quienes mueran en el cruento enfrentamiento.

Pareciera que la Ley se convierte en el impedimento para encarar al enemigo, pero considero que es posible reaccionar ante la afrenta que se plantea sin irrespetar dicha ley.

Probablemente, hoy contemos con más de 300 ciudadanos que han tomado la decisión de no bajar la cabeza y evitar la invasión del enemigo. Pero hará falta el involucramiento de más personas que estén dispuestas a no perder la guerra.  Estos serán la inspiración de los siguientes, pero la defensa del país no debe claudicar.

Las personas que han enfundado en sus manos el arsenal necesario para evitar que la Democracia sea vencida, prontamente dejarán de ser protagonistas. Vencimiento del mandato, sucesión natural en los cargos, nuevos nombramientos y procesos electorales serán condiciones naturales que debemos reconocer, y que no podremos impedir o transgredir bajo el pretexto del personalismo y del liderazgo carismático.

Es momento de identificar sucesores, en mucha mayor cuantía y de mucho mayor compromiso. El enemigo no ha sido vencido, y no podemos escudarnos en que fue suficiente el trabajo realizado por los predecesores. Enarbolar los mismos ideales y el resguardo de lo que consideramos nuestro debiera ser razón suficiente para unir a “atenienses y espartanos”, dado que el enemigo común es una amenaza al interés de todos.

Guatemala necesitará los mejores ciudadanos para hacer suyo el reto de proteger el último bastión de lo que representa nuestro país. Unos en el frente, otros en el flanco, pero todos estamos llamados a reunirnos, organizarnos y aportar en aquellas áreas donde nuestra contribución sea más valiosa. La necesidad es apremiante, con vistas a un proceso electoral que carece de líderes transparentes, con propuestas viables, creíbles y conducentes a la unión que tanto hace falta en este país.

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