ACTUALIDAD

Tiempo compartido con nuestros hijos

19 agosto, 2018 Redaccion Contrapoder

Sin embargo, en cuestión de desempeño, las madres de hoy en día nos encontramos con grandes retos que exige la modernidad actual.  Muchas veces, dichas exigencias nos obligan a dividir nuestro tiempo para optimizar nuestro día laboral.

Y aunque dicha optimización gira alrededor de nuestra familia, siempre trae consigo la reflexión, y en algunos casos, hasta sentimientos de culpa, de no ser equitativos en la división del recurso más valioso: el tiempo.

Generalmente, siempre estamos planeando, anticipándonos a sucesos que no vienen solos, sino acompañados de inquietudes, incertidumbres y temores.

Muchas veces, esas inquietudes son infundidas por nuestra sociedad y su alta dosis de competitividad. Cuando nacen nuestros hijos nos presionamos a pensar en su escolaridad, su escuela o colegio. Cuando son párvulos ya tenemos pensada su primaria y su secundaria. Cuando son adolescentes les planeamos la universidad y en un breve tiempo se habrán ido de casa.

Y paradójicamente, la tan equitativa división del tiempo, en la optimización de nuestras labores, nos habrá dejado sin la porción más importante de la vida de nuestros hijos, el hoy.

Con los días que llevo acumulados en mi calendario de vida he aprendido que, del tiempo compartido, el ayer ya se fue y el mañana no existe; por tanto, el ahora será lo que dispongo y compartiré con ellos en la porción más grande que pueda. Y lo haré sin miedo a no planear con tanta anticipación su futuro, porque del tiempo compartido hoy se fundamentarán las decisiones que ellos puedan tomar el día de mañana. Y procuraré que, en cada etapa de sus vidas, prevalezca su presente. 

Tal como se menciona en aquella famosa película de DreamWorks Animation SKG, Inc.¨Kun Fu Panda¨, literalmente dice el Gran Maestro Oogway:  “El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el día de hoy es un regalo. Por eso se llama presente”.

Por tanto, espero que el mayor tiempo compartido con nuestros hijos sea HOY.  Que, del mismo modo, sea el PRESENTE el mejor regalo que reciban nuestros hijos. Y que sus recuerdos del ahora permanezcan para siempre.

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