Vida activa: ¿necesitas ir al gimnasio?

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Evitar los riesgos asociados al sedentarismo pasa por crear un estilo de vida en el que la actividad física esté integrada dentro de nuestra vida diaria. ¿Cómo lograrlo? Descubre algunas recomendaciones.

parece que el gimnasio no tiene la solución para hacer que la mayoría de personas tengan una vida activa ya que, con independencia de sus beneficios teóricos, no está generando la adherencia suficiente.

Además, la investigación actual nos dice que, en los adultos, más allá de cumplir con las recomendaciones de actividad física diaria impulsadas por los organismos oficiales como la OMS (Organización Mundial de la Salud), lo verdaderamente importante es evitar pasar demasiadas horas sentados.

Ir al gimnasio no sirve para mejorar nuestro estado de salud, si durante el resto del día pasamos la mayor parte del tiempo sentados.

Entonces, ¿necesito ir al gimnasio?

Mujer haciendo ejercicio en el gimnasio

En términos de salud, parece que ir al gimnasio es innecesario e insuficiente ya que, no solo no evita que pasemos demasiadas horas sentados, sino que ni siquiera está sirviendo para cubrir las recomendaciones de actividad física por falta de adherencia.

Probablemente, dicha falta de adherencia sea debida a que su práctica requiere de un tiempo del que la mayoría de personas dicen carecer, resulta aburrido o supone un esfuerzo desmesurado cuando no se dispone de la forma física suficiente.

Diferentes investigaciones destacan que la mayoría de personas que comienzan a practicar ejercicio físico y lo abandonaban, lo hacen porque no disponen del tiempo suficiente, no les resulta divertido o no tienen la forma física adecuada.

Vida activa: ¿cómo incluir la actividad física en el día a día?

Como venimos diciendo, existe un problema de inactividad física y parece que el gimnasio no tiene la solución. Para evitar los perjuicios derivados de la inactividad física es necesario:

  1. Cubrir con las recomendaciones de actividad física diaria.
  2. Evitar estar sentados la mayor parte del tiempo.

La OMS recomienda un mínimo de 20 minutos diarios de actividad física moderada (150 minutos semanales). No obstante, la mayoría de investigaciones señalan que el riesgo cardiovascular alcanza su mínimo cuando se superan los 7.500 pasos/día, algo que aproximadamente equivale a 1 hora y 15 minutos.

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Así, parece que cuanto más mejor y que, como mínimo, es necesario alcanzar los 150 minutos semanales recomendados por la OMS. Para ello, y con el objetivo de evitar problemas de adherencia, lo mejor será:

  • Ir por escaleras en lugar de coger el ascensor.
  • Ir y volver del trabajo en bicicleta o caminando.
  • Caminar para llevar o recoger a los niños del colegio.
  • Hacer la compra en el supermercado. En términos de actividad física, lo ideal sería hacer compras pequeñas a diario. Sin embargo, las exigencias del día a día hacen que eso sea imposible en la mayoría de los casos. No obstante, si necesitas hacer una compra muy grande, siempre puedes pedir que te la lleven a tu domicilio; aunque no podrás llevarte la compra a casa, habrás incrementado tus minutos caminando.
  • Evitar el uso de cualquier medio de transporte automático para trayectos inferiores a 20 minutos.
  • Optar por medios de transporte públicos.
  • Realizar las tareas del hogar.
  • Salir a caminar. Si puedes terminar el día con un pequeño paseo, además de contribuir con tu salud física, estarás mejorando tu bienestar psicológico.
  • Practicar algún tipo de ejercicio físico que te resulte divertido y para el que tu condición física no sea limitante.

Vida activa: estrategias específicas para trabajos sedentarios

Además de lo anterior, es importante implementar determinadas estrategias dentro de nuestro centro de trabajo. ¿Por qué? Porque es el lugar en el que pasamos la mayor parte del día y, por tanto, no ser activos dentro de él implica ser sedentarios.

No ser activos en el centro de trabajo, hace que cumplir con las recomendaciones de actividad sea prácticamente imposible. Además, independientemente de ello, lo que es seguro es que seremos sedentarios.

Por ello, es importante que cada uno en nuestro trabajo hagamos todo lo posible para ser activos. De nuevo, se trata de incluir la actividad física dentro de nuestra rutina de trabajo diaria:

  • Si puedes, intenta reunirte en lugares alejados. No organices todas tus reuniones en la sala de al lado.
  • Evita las reuniones sentado. Promueve «reuniones bípedas» en tu centro de trabajo y, si es de menos de 3-4 personas, intenta hacerlas caminando.
  • Si necesitas hablar con alguien, intenta acudir a su puesto de trabajo. Evita el uso del teléfono.
  • Identifica aquellas actividades que debes hacer fuera de tu puesto de trabajo y para las cuáles no tienes un horario establecido (no te olvides de aquellos quehaceres que no están estrictamente relacionados con tu actividad profesional). Después, planifica su acción de tal modo que queden distribuidas a lo largo del día. Lo ideal sería que cada hora tuvieses un motivo para levantarte de la silla.
  • Si haces ejercicio físico, siempre que puedas, hazlo en el momento del día en el que preveas que vas a ser más sedentario.
  • Si te sientes muy abotargado, aprovecha para salir a la calle y pasear durante algunos minutos. Esto, además de activarte, te ayudará a retomar tu actividad intelectual con mayor eficiencia.

Recuerda que para evitar los riesgos asociados a la inactividad física no basta con cumplir con las recomendaciones de actividad física diaria, sino que también hay que reducir al mínimo nuestro «tiempo sedentario», y aquí el gimnasio no puede aportarnos ninguna solución.

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