Entre carpas detenidas y estructuras que ya no recorren el país, el Circo Rey Gitano permanece asentado en el municipio de San José Pinula. La atracción, dirigida por Christian López, conocido como Tarzán López, fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Nación en 2012 por el Ministerio de Cultura y Deportes, como reconocimiento a su trayectoria artística.
Hoy, ese reconocimiento convive con una realidad distinta. Desde 2015, una disposición municipal prohibió la instalación de circos en la ciudad de Guatemala, medida que derivó en la aprobación de la Ley de Protección y Bienestar Animal en 2017, impulsada por el entonces diputado Álvaro Arzú Escobar.
Con la entrada en vigor de esa normativa, el circo dejó de trabajar con animales. Los espectáculos se transformaron: acrobacias, payasos y rutinas de destreza sustituyeron a números que durante años formaron parte de su cartelera. Sin embargo, el cambio también significó la paralización de actividades y la búsqueda de ingresos alternos para su personal.
Según relató López, varios integrantes del equipo recurrieron a oficios temporales, como transporte de carga y trabajos de soldadura, para sostenerse. Aun así, uno de los mayores costos que enfrentan es el mantenimiento de siete tigres: Kimba, Hich, África, Sumatra, Natasha, Singapur y Chiquita, animales que permanecen bajo su cuidado mientras el circo sigue a la espera de una solución que le permita retomar funciones o redefinir su futuro.
López indicó que solicita apoyo del Gobierno para poder alimentar a sus animales y que quiten las denuncias en contra del circo. Además exigió respeto para que los dejen actuar ya que fueron nombrados un Patrimonio Cultural de la Nación.
La crítica de López se basa en la implementación de la Ley de Bienestar Animal, de la cual pide hacer una excepción para continuar con la actividad del circo, ya que argumenta que ahí, están bien atendidos. Además, sostiene que recibe muchas peticiones de personas que añoran verlos, sin embargo, está prohibido.
De momento, el tigre no es una especie protegida en Guatemala por no ser nativo del territorio y tampoco está incluido en la lista de especies de fauna amenazadas del país, a cargo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).
En su momento, algunos de los circos hicieron entrega de los mismos a la Unidad de Bienestar Animal (UBA), la cual, con el apoyo del Conap, se dieron a la tarea de ubicar un resguardo temporal, establecer las alianzas correspondientes para poder gestionar un lugar permanente y posteriormente fueron trasladados hacia unos santuarios afuera del país.
Circo Rey Gitano no entregó sus animales en ese entonces, dando lugar a cuestiones legales y judiciales cuya última resolución de juez emitida en marzo último emplazó al centro para que indicara en dónde podía tener a los animales con las condiciones adecuadas para su bienestar.
El plazo aún no vence, consiste en 18 meses y para entonces, el circo debió presentar al Conap y la UBA sobre el proceso de castración de los tigres en su poder.
Finalmente, “Tarzan” López, le pide a las autoridades de Gobierno, que los dejen trabajar, que dejen que puedan llevar de nuevo la alegría del circo a las familias guatemaltecas y que no les quiten a sus animales.
Redaccióin: Bryan Choy







