El departamento de Guatemala reportó una reducción del 4 % en la cifra de homicidios durante los primeros meses de 2026, según datos de la Policía Nacional Civil, que comparan los registros del 1 de enero al 10 de mayo de este año con el mismo período de 2025.
Los homicidios mantienen una tendencia a la baja durante los primeros meses de 2026, según informes del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, CIEN, y estadísticas oficiales de la Policía Nacional Civil. Sin embargo, los datos también evidencian que la reducción es moderada y ocurre en medio de una percepción ciudadana marcada todavía por la inseguridad y los hechos violentos de alto impacto.
El informe del CIEN detalla que entre enero y abril se registraron 871 homicidios, 169 menos que en el mismo período del año pasado. No obstante, abril reflejó una desaceleración en esa tendencia, al reportar únicamente tres homicidios menos en comparación con abril de 2025.
PRIMER CUATRIMESTRE
- Enero a abril 2026: 871 homicidios
- Enero a abril 2025: 1,040 homicidios
- Diferencia: 169 casos menos
ABRIL:
- Abril 2026: 258 homicidios
- Abril 2025: 261 homicidios
- Reducción: 3 casos menos
El análisis también coincide con cifras de la PNC que muestran una reducción del 4 % en el departamento de Guatemala entre enero y mayo, pasando de 2 mil 940 a 2 mil 823 casos. A pesar de ello, el departamento continúa entre los territorios con mayor incidencia criminal del país, junto a Escuintla, Izabal, Petén y Chimaltenango.
Especialistas en seguridad consultados por Canal Antigua advierten que, aunque existen resultados estadísticos a la baja, la violencia vinculada a extorsiones, disputas territoriales, narcomenudeo y estructuras criminales sigue teniendo fuerte presencia en áreas urbanas y sectores densamente poblados.
El CIEN considera que los operativos conjuntos entre fuerzas de seguridad han tenido impacto en algunos sectores, pero insiste en que los resultados deberán sostenerse a largo plazo para reflejar cambios más notorios en la percepción ciudadana y en los niveles reales de violencia.
Por Jonathan Hernández







