En ALas845 conversamos sobre, “Déficit de lluvias: ¿Qué tan vulnerable está la agricultura guatemalteca?”.
El invitado Benedicto Lucas L., experto en Política Pública Socio-Ambiental, analizó el comportamiento irregular y déficit de lluvias registrado en distintas regiones de Guatemala durante 2026, sus efectos sobre la agricultura, los territorios y cultivos más vulnerables y las posibles consecuencias sobre la seguridad alimentaria, los precios y la economía.
Lucas dijo que oficialmente “El Niño” no ha ingresado al país, según autoridades nacionales, pero una institución estadounidense ya lo garantizó. “La NOAA dice que ya están sus efectos, con bajas lluvias y en Guatemala tenemos una agricultura dependiente. Vemos que hay un riego del 89% que es del esquema agro exportador, y un 6 % es del Estado y otro porcentaje mínimo es en otras manos. No ha habido la infraestructura dedicada para el riego”, dijo.
Añadió que hay actualmente 116 municipios con altas temperaturas, lo que hace recordar otros años “con grandes pérdidas económicas”.
Lucas explicó que al déficit real de lluvias, se empezó a ver una dispersión, y si bien se encuentra “El Niño” hay otros fenómenos climáticos. “Empezó a llover de forma irregular, y las regiones impactadas son de oriente, del centro y en Huehuetenango. Hablamos de una alta vulnerabilidad de 119 municipios. Solo en el 2015 hubo una pérdida de cultivos entre el 70% y el 100 por ciento. Hay reportes de ganaderos que no tuvieron la cosecha de primavera y eso impactó al sector”, resaltó.
Dijo que los ganaderos se han organizado para traer pasto de la zona norte del Petén. “Por lo menos la reducción de lluvias en el Petén ha sido del 40%. Vamos a tener varios efectos económicos cuando ya no se vean suficientes alimentos para la ganadería, y habrá alza de precios. Entramos al impacto de la economía”, declaró.
Lucas explicó que no hay claridad puntual sobre dónde se darán más los efectos, más que en el Corredor Seco. “Tenemos que prepararnos para los efectos. Con el esquema de agricultura nos hace pensar que habrá una temporada de incendios forestales de las más grandes de octubre hasta diciembre. Estamos teniendo material que se está resecando y obviamente se empezarán incendios luego de septiembre”, resaltó.
El experto dijo que seguramente en septiembre se declarará la alerta por la falta de lluvias, tal como ya lo estableció Honduras para el 80 % de su territorio. “La declaratoria solo confirmará que todos tenemos que estar en alerta; pero me preocupa las medidas. Hay suelos degradados y ecosistemas dañados y por el sector ganadero habrá gente que migrará a otras actividades”, dijo.
Lucas agregó que el gobierno podría realizar un gabinete de crisis, pero “la coyuntura diaria supera estas cuestiones”. “No debería ser excusa y se debería tomar en serio este tipo de cuestiones”.
Aseguró que en una emergencia, se puede usar alimento para sectores vulnerables. “Pero tienen que ver sistemas de alertas que son atribución de la Conred pero más importante es tener un plan de Estado para atender esto como corresponde. Se nota que hay ministerios que batean en algún tema, pero pienso que por esta crisis hay gente que empezó a sentir impactos”, replicó.
El experto insistió en la necesidad de un gabinete de crisis con por lo menos una periodicidad establecida, además que “las alertas permiten pensar en esas etapas de preparación”. “Considero que el Insivumeh y la Conred no tardarán de dar esta alerta. Hay una alerta de crédito con el Banco Mundial que se puede activar”, dijo.









