Guatemala recibió este lunes el primer cargamento de armamento adquirido a Estados Unidos, después de 47 años de restricciones. El envío incluye miles de fusiles y forma parte de un proceso de equipamiento militar que tendrá nuevas entregas durante los próximos meses.
Tras décadas de restricciones para la adquisición de armamento estadounidense, Guatemala inició una nueva etapa de equipamiento militar con la recepción del primer cargamento, que incluye miles de carabinas M4A1 y municiones.
El Gobierno sostiene que estas adquisiciones buscan fortalecer las capacidades de las tres fuerzas del Ejército y responder a misiones específicas de seguridad y protección territorial.
El primer cargamento llegó por vía aérea y fue recibido en la Fuerza Aérea Guatemalteca.
Entre el armamento adquirido se encuentran miles de carabinas M4A1 y municiones. Según el Ministerio de la Defensa, el proceso forma parte de un plan más amplio para fortalecer las capacidades operativas del Ejército.
Defensa sostiene que el nuevo equipo será destinado a misiones específicas, entre ellas operaciones contra organizaciones dedicadas al narcotráfico, la protección de los recursos naturales en Petén y el resguardo de la frontera con México.
El ministro señaló a la Brigada Especial de Operaciones de Selva como una de las unidades que utilizará parte de este equipo.
Durante la recepción, el presidente Bernardo Arévalo también vinculó esta nueva etapa de equipamiento con la transformación del Ejército tras el conflicto armado interno.
El mandatario recordó el proceso de paz y la redefinición de las funciones militares, mientras su Gobierno incorpora nuevamente armamento de origen estadounidense a las capacidades del Ejército.
La adquisición no termina con este primer envío. El Gobierno informó que el proceso contempla más de 14 mil unidades de armamento, cuyas entregas continuarán durante los próximos meses.
La jornada concluyó con la entrega simbólica del primer lote.
Con esta entrega, Guatemala inicia una nueva etapa de adquisiciones militares provenientes de Estados Unidos, después de casi cinco décadas de restricciones.
Por Daniela Florián







