Siete integrantes de la Comisaría 13 figuran en el expediente por la captura de los hermanos Rigoberto y Daniel Choc Toz, inicialmente señalados por el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro. Ambos recuperaron su libertad por falta de mérito, mientras surgen cuestionamientos sobre el arma incautada y la cadena de mando de la PNC.
La captura de los hermanos Choc Toz, liberados por falta de mérito tras ser señalados por el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, evidencia serios cuestionamientos sobre los procedimientos de la PNC.
Las dudas sobre el arma decomisada y la ruptura de la línea de mando ponen bajo escrutinio la coordinación y supervisión policial.
Siete integrantes de la Comisaría 13 figuran en el expediente: cuatro agentes, dos mandos y el comisario de la unidad.
Durante una citación en el Congreso, Canal Antigua cuestionó al subdirector de Operaciones, Esvin Jacinto, quien reconoció que no fue informado sobre las capturas y que se rompió la línea de mando.
Además, se informó que alrededor de seis agentes fueron separados de sus funciones mientras se esclarecen los hechos.
Entre ellos estaría el jefe de la Comisaría 13, identificado en las declaraciones como Sergio Segura.
Otro punto que compromete la credibilidad del procedimiento policial es el arma que la PNC reportó como decomisada a los hermanos Choc Toz, horas después del doble asesinato en Campo Marte.
El arma está registrada a nombre de un particular y no tiene reporte de robo. Sin embargo, persisten interrogantes sobre cómo llegó al lugar de la captura, quién la portaba y si tiene relación con el crimen.
Estas dudas cobran mayor relevancia ante los señalamientos de una posible implantación de evidencias, cuya veracidad aún debe establecerse.
Los hermanos Choc Toz negaron su participación en el crimen y sostuvieron que trabajaban como repartidores. Ambos recuperaron su libertad después de que un juzgado dictara falta de mérito a su favor, una resolución que impide mantenerlos ligados al proceso en los términos planteados ante ese órgano judicial, pero que no equivale por sí misma a esclarecer quiénes cometieron el asesinato.
A las dudas sobre la captura se suma la falta de certeza sobre la existencia de cámaras de seguridad en el Campo Marte. El subdirector de Operaciones afirmó que en el lugar no había cámaras y que los investigadores verifican si existían dispositivos de vigilancia.
Persisten los cuestionamientos sobre los procedimientos policiales, mientras crece la presión para destituir a la cúpula de la PNC.
Canal Antigua continuará dando seguimiento a las investigaciones y a las posibles responsabilidades.
Por Jonathan Hernández







